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  • Un guardia civil hace una felación a un etarra con la pistola en la nuca.

    GRITOS DE "GORA ETA" EN SU ESTRENO EN MADRID
     
    Chaves y Barreda financian el filme en el que un guardia civil hace una felación a un etarra
     
    La película Clandestinos, sobre la promiscuidad de un guardia civil con etarras chaperos, se publicita con la fotografía de un terrorista encañonando a un agente de la Benemérita mientras éste le practica una felación. En su estreno en el Festival de Cine Lésbico y Gay de Madrid, un sector del público gritó vivas a ETA y aplaudió en escenas en las que los terroristas descerrajan a agentes, según describió Luis Margol en su crónica para LD. La película cuenta con subvenciones de la Junta de Andalucía, la Junta de Castilla-La Mancha y la Diputación de Málaga, todas con gobiernos socialistas.
     

     

       

      LD (V. Gago) La revista de militancia gay Zero incluye en un número reciente un reportaje sobre Clandestinos, película del realizador cordobés Antonio Hens (1969) que, entre otros temas dispersos y epatantes, imagina la tórrida relación entre un guardia civil y un etarra. La película no da para mucho, pero uno de sus afiches promocionales ha suscitado polémica por el tratamiento vejatorio de un terrorista a un agente de la Benemérita. En esta historia un tanto ridícula, los guardias civiles buscan para su contento chaperos que militan en Jarrai-ETA, por mencionar sólo una de sus líneas argumentales más delirantes.
       
      A falta de relato y de cine, Hens ha encontrado una buena publicidad para su Clandestinos en la provocación fácil. A falta de arte, fotos: las de la promoción de su película, que Zero difunde en uno de sus últimos números; precisamente, el mismo en el que entrevistan a José Luis Rodríguez Zapatero, justo antes de las recientes Elecciones Generales.
       
      Un sitio como Minuto Digital se ha escandalizado por el tratamiento simbólico de la Guardia Civil, en uno de estos afiches.
       

       
      Xabi, el Adonis etarra interpretado por Israel Rodríguez en esta historia que parece salida de un frenopático de guionistas, aparece desnudo y apuntando con una pistola a un guardia civil en posición de practicarle una felación.
       
      Esta emulación cañí y petarda de Brokeback Mountain –ojalá tuviera una cuarta parte del talento que Ang Lee para la provocación, sin ofender la inteligencia y el buen gusto–, está hecha a la medida de la sensibilidad de progrelandia para la transgresión: humor de lupanar, sociología de garrafón y política de todo a cien.
       
      El hecho es que la productora ha retirado la foto de la web oficial de la película.
       
      La blogosfera liberal se lo ha tomado con irónica distancia. Aquiles en Madrid, referencia del periodismo libero-gay en la Red junto a Pandemonio –ambos de Red Liberal– y Luis Margol en Libertad Digital, comenta el escándalo por esta chusca historieta, en una de sus últimas entradas.
       

       
      En la peli, hay guardias civiles con apretones fáciles en busca de chaperos baratos por las herriko tabernas. Todo en este plan, delirante con pretensiones, esperpéntico con mensaje, beodo con ínfulas subversivas. Ideal para ver en compañía de una morsa.
       

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    • Re: Un guardia civil hace una felación a un etarra con la pistola en la nuca.

      Ahora aparece LD poniendo recortes al cine, lo que nos faltaba, volver a los tiempos de la censura, solo porque en una peli un guardia  le hace una mamada a un etarra. A mi me daría la risa

      Hemos visto hasta la saciedad películas violentas de todos los géneros, hemos visto pelis de sexo de lo más repugnante hasta lo más chabacano .

      En cine generalmente toca temas que reflejan lo que es la sociedad muchas veces de una manera histriónica, hace tan solo unos días un oficial de prisiones fue sorprendido haciendo una felación a un recluso.

      Las películas al igual que los libros están para que los usuarios las escojan o las desechen, a eso se le llama pluralidad, cuestión imprescindible en una sociedad madura.

      Cuantas películas habrán hecho como tema de fondo los Nazis y sus fechorías  con todo tipo  de aberraciones, abusos y depravación por medio. Ahora resulta que los muchachos de la derechona  se echan las manos a la cabeza,  por que el cuerpo más representativo de la represión española sale en una peli y en unas circunstancias para mi gusto patéticas, no conozco el tema del filme, puede que pertenezca al género cómico casposo al estilo Torrente.  

      PALMA.- La funcionaria de la prisión de Palma se topó con una desagradable sorpresa al acudir al aseo de mujeres. Un recluso salía de los baños mientras se abrochaba la cremallera del pantalón. La empleada receló. Sus sospechas estaban fundadas. En el interior, había otro funcionario. Tras interrogar al interno, el recluso confesó. El funcionario le acababa de practicar una felación. Los hechos ocurrieron el pasado viernes a mediodía en el módulo de comunicaciones del recinto penitenciario, conocido habitualmente por el donut. El funcionario M.F.L., de 33 años, había convencido al recluso para que entrara con él en los aseos. Una vez allí, el empleado público consumó la felación. El interno J.L.S.E., de nacionalidad colombiana, cumple condena en el recinto de nueve años de prisión por tráfico de drogas.
      Tras recoger el testimonio del recluso, la funcionaria elaboró un informe para que quedara constancia de lo ocurrido. Dicha queja la remitió a la dirección del Centro Penitenciario de Palma para que adoptase las medidas oportunas. Instituciones Penitenciarias ya ha abierto una investigación para tratar de esclarecer lo sucedido en la prisión de Palma. Tres inspectores, desplazados desde Madrid, interrogaron el pasado martes a los tres implicados -la denunciante, el recluso y el otro funcionario- para tratar de averiguar lo ocurrido. Precisamente, los inspectores de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias habían acudido a la cárcel de Palma para investigar otro caso. Un interno subsahariano había denunciado a otros funcionarios por presuntos malos tratos.
      Presunto delito
      De acuerdo con los hechos denunciados, el empleado público podría haber incurrido en un delito de agresión sexual, tipificado en el Código Penal, por abuso de autoridad. Así, el artículo 180 castiga estos hechos con penas de hasta 15 años de prisión, pese a existir un supuesto consentimiento por parte de la víctima. No es ni mucho menos la primera vez que la actuación de este mismo funcionario se encuentra envuelta por la polémica. Otros funcionarios del recinto ya le habían visto intimar, más allá del estricto contacto profesional, con otros presos habituales consumidores de droga.
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