Las acciones del gobierno tienen su lógica inicialmente. Pero pierden toda autoridad moral desde el momento en el que se invierten casi todos los esfuerzos en regular las sanciones, endurecerlas y agilizarlas, y muy muy pocos en gestionar la educación, la renovación y mejora de las vías de comunicación y su señalización, o se ponen en práctica medidas como la generalización de las motors de 125cc para los carnés B1, que han contribuido claramente a una mayor siniestralidad.
Si la DGT no hace más que pegar palos a los conductores, en lugar de tenderles la mano, dificilmente su labor será aceptada por la mayoría de la sociedad, que al final se dará cuenta de que al final el problema del tráfico es mucho más complejo que una cifra de muertos a final de año, que ya es decir.
Saludos
El motor del 917 era tan grande que podía oirse encenderse una parte antes que la otra