"El viernes por la mañana, en Madrid, nada más bajar del avión procedente de Washington, Zapatero transmitió la línea de acción a los suyos: mantendré la decisión de aplazar la edad de jubilación pero la prioridad es la paz social y no someterse a los mercados; lo sucedido estos días es un ataque contra el euro e incluso contra Obama.
De vuelta a España, el jefe del Gobierno se encontró con las filas desmoralizadas y con todo patas arriba. En el anterior Consejo de Ministros se había aprobado un enorme recorte del gasto público para el trienio, 50.000 millones de euros, y la propuesta de aplazar dos años la edad de jubilación de los 65 a los 67 años. Esta última medida era la guinda del pastel; sin aportar mejoras inmediatas, transmitía a los mercados voluntad política para hacer creíble el recorte del gasto.
En el lapso de una semana, de un Consejo de Ministros a otro, Zapatero ha ejecutado dos virajes de envergadura. El primero, aceptando la lógica de los mercados; el segundo, hace dos días, movido por el razonamiento político. Sus asesores partidarios de reformas radicales esperaban una propuesta dura de reforma laboral y se han quedado con las ganas. Pese a a ello, ha conseguido sentar a negociar a patronal y sindicatos. Desde la CEOE, en palabras de uno de sus altos dirigentes: "La situación es compleja y hay que actuar ya, pero que nadie se equivoque, España no es Grecia, la comparación mueve a risa. Italia está peor que nosotros y no pensemos que Francia o Alemania están mucho mejor".
La gente cree en el PSOE, pero no en ZAPATERO. Se está "cociendo en su propio caldito".
Los monos son demasiado buenos para que el hombre pueda descender de ellos.