TORRES MÁS GRANDES HAN CAÍDO…
El pasado mes de octubre del 2008, viendo el cariz que tomaban las cosas en el hospital de Palamós, como representante legal de los trabajadores envié una carta a la presidencia de la Generalitat de Catalunya. Entre otras cosas le decía al presidente Montilla: “…sinceramente, pienso que si la Red Hospitalaria de Utilidad Pública (XHUP) fuera una cesta de manzanas, el hospital de Palamós sería una manzana podrida, y que no sería la única. Parece ser que no hay dinero para contratar personal y mejorar los servicios; sin embargo todos los que mandan cobran importantes incentivos económicos. Por favor, detenga usted esta locura, este cáncer, esta red de intereses partidistas y corruptos. Le pido que me ayude usted a demostrarle a mis compañeros que no estoy equivocándome al confiar en la democracia. Le pido que me ayude a abrir una ventana para que de una vez por todas entre aire limpio y democrático en esta empresa dedicada a cuidar la salud de los ciudadanos de Cataluña. Me gustaría recibir respuesta de usted antes de que me echen a la calle”.
Unos días después recibí contestación. En ella se me comunicaba, “…enviamos copia de su escrito al departamento de Salud. En el momento que obtengamos una respuesta nos pondremos en contacto con usted.”. Y todavía estoy esperando la respuesta de aquella carta. Ahora ya hace 9 meses que, como mal menor, tuve que aceptar el despido improcedente. Después de informar de ello, desde la oficina del Presidente de la Generalitat de Catalunya se me informa: “…los motivos que dieron lugar a ese cese le fueron explicados en su momento…”. Sobran los comentarios.
Sí, en efecto, todo esto me ocurrió por ingenuo, por imbécil, por confiar en la gente que vive del fraude y de la ocultación de la verdad. En aquella carta le hablaba al presidente Montilla de las manzanas podridas que hay en el cesto de la sanidad pública de Cataluña, sin caer en la cuenta de que estaba dirigiéndome al jefe de la cesta. Pese a todo, no me arrepiento de haber hecho lo que me dictaba mi conciencia. Es más, en el fondo también me siento agradecido y aliviado por todo lo ocurrido, pues, ahora ya no habré de soportar la responsabilidad de las irregularidades, los delitos y los atentados contra la salud pública que ocurren en ese centro sanitario a diario y por sistema.
En la Realidad nada hay ni ocurre nunca: todo ES siempre. Nada hay ni ocurre jamás que no consista en SER siemnpre.