Como
espectadora y receptora me parece una postura no apta, por varios motivos. El
primero y fundamental es ponerse en los pies del usuario, los usuarios con doce
minutos de publicidad ya tienen bastante, este tiempo es el adecuado para
captar su atención, si se prolonga este tiempo, los usuarios terminarán
haciendo zapping, saltándose los anuncios, o medidas más drásticas como no ver
apenas la Televisión. Si se amplía el tiempo, el usuario no estará atento a los
anuncios porque le habrán saturado tanta cantidad de anuncios.
Si
el usuario no ve anuncios, este tipo de publicidad en este canal irá
desapareciendo y se tendrán que buscar nuevas vías. He aquí el segundo
colectivo perjudicado, las empresas anunciadas, si los usuarios en esos 29
minutos se van a realizar otras actividades y no ven los anuncios, el mensaje
de las empresas anunciantes no llegará a su receptor, por lo tanto no existirá
mensaje, y la publicidad no funcionará ya que los objetivos no se cumplirán.
El
tercer colectivo perjudicado, serán las cadenas anunciantes, si las empresas
recurren a otras vías para anunciar sus productos, las cadenas no tendrán
empresas que quieran anunciarse por esta vía. Por lo tanto, cada vez tendrán
menos beneficios.
Considero,
que es mucho tiempo, en 29 minutos, nos da tiempo a realizar muchísimas cosas,
como por ejemplo tareas domesticas, leer la prensa, ir a tirar la basura... En
cambio, los 12 minutos si se aguantan como espectador, ya que aparte de
informarte, para doce minutos no vas a realizar las tareas mencionadas antes,
ya que no te da tiempo.
Si
doy mi voto a la publicidad, me gusta ver el canal que emiten, me informa como
espectadora y me admiro con la creatividad puesta en marcha, pero no lo doy a
29 minutos. Señores, señoras, nuestro tiempo vale.