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QUEMA01:Hola Nauiba:
Eres un suicida. ¿Cómo se
te ocurre colgar un mensaje como este? Ya sabes que Fray Asturcón anda
con el Cristomahawk, repartiendo ensaladas de hostias a los que se
meten con los curas, por muy rabinos que sean.
Y en cuanto al texto, es
una más de las salvajadas que pregonan los que, como él, tienen el coco
carcomido por los representantes de San Dios.
Salud.
Primero un par de aclaraciones:
1.- No soy creyente.
2.- Soy de origen y cultura cristiana, no judía.
En consecuencia, hay que ser muy miserable para relacironarme con la reseña del reportaje, que no noticia, que pega el Nauiba.
Yo
te lo pego completo, para que loa analices y te cagues en el Dios de
los Judios al que no he sabido ver ni siquiera en el reportaje.
Cuando matar bebés es legítimo
Rabinos
sionistas subvencionados por el Gobierno israelí explican que se puede
dar muerte a niños gentiles si sus padres son malvados
JUAN MIGUEL MUÑOZ | Jerusalén 19/11/2009
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Hace
un mes varios soldados israelíes celebraron su graduación y estamparon
su mensaje en una pancarta: "El batallón Shimshom no evacuará Homesh".
Ese batallón pertenece a la brigada Kfir del Ejército israelí,
desplegada en el territorio palestino de Cisjordania. Y Homesh es una
colonia al noroeste de Nablus, desmantelada en agosto de 2005 y a la
que han regresado varios fanáticos con intención de reconstruirla.
A FONDO
Capital: Tel Aviv.
Gobierno:Democracia Parlamentaria.
Población:7,112,359 (est. 2008)
Ver cobertura completa
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El lunes, otros seis militares imitaron a sus colegas en armas en
otro acto en una base al sur de Hebrón. "La Brigada Nahshon tampoco
evacúa". Son jóvenes que estudian en Hesder Yeshivas, las 62
escuelas que combinan estudios militares con el aprendizaje de la Torá.
En alguna de ellas, alzadas en los asentamientos, se imparten lecciones
escabrosas.
El Gobierno israelí insiste en que toda incitación
contra Israel debe ser atajada de raíz si los palestinos desean algún
día vivir en un Estado independiente. La Autoridad Palestina se puso
manos a la obra hace pocos años y ha recibido el aplauso del Gobierno
de Estados Unidos por sus esfuerzos en los colegios. Hoy día,
funcionarios del Ejecutivo palestino reciben con 24 horas de antelación
los sermones que los imanes pronunciarán los viernes, y los templos se
cierran una vez acabada la oración.
Ya no se permite que los
islamistas, perseguidos con denuedo, utilicen las mezquitas a su antojo
para instigar el desprecio al judío. "Los espías abundan en cada rezo.
La gente no se atreve a comentar nada con desconocidos", asegura Issa,
un treintañero de un pueblo lindante con Jerusalén. En Gaza,
estrangulada desde hace tres años y regida por Hamás, la historia es
diferente: los niños maman el odio. En las mencionadas yeshivas se difunde también, y con dinero público, un odio atávico, aunque, naturalmente, la diana es el árabe.
¿Y qué enseñan en la yeshiva
de Yitzhar los rabinos Yitzhak Shapira y Yosef Elitzur? Que en
determinados supuestos, y la laxitud produce vértigo, se puede matar a
niños gentiles. Para estos rabinos, paladines del sionismo religioso,
el árabe, el cristiano -todo gentil- es un ser inferior, a menudo
peligroso, y siempre alguien digno de desconfianza.
¿En que
circunstancias se puede matar a bebés? "Porque su presencia puede
promover los asesinatos. Existe una razón para dañar a los niños si
está claro que crecerán para hacernos daño... Está permitido dañar a
los hijos de un líder para presionarle con el fin de que no actúe
malvadamente... Hemos visto en la Halaja [ley religiosa judía]
que incluso existe causa para matar a los bebes de gentiles que no
violan las siete leyes otorgadas por Dios a Noé por la futura amenaza
que causarán si son criados por gente malvada como sus padres", han
escrito Shapira y Elitzur en su libro La Torá del Rey: leyes sobre la vida y la muerte entre los judíos y las naciones". Se ha vendido con éxito en Mercaz Harav, una yeshiva de Jerusalén que es el buque insignia del sionismo religioso.
El lunes, el diario Haaretz informaba de que la yeshiva
dirigida por Shapira recibió fondos del Estado por valor de 150.000
shekels (27.000 euros) desde 2007. El Ministerio de Educación, según la
ONG israelí Yesh Din, aportó otro millón de shekels (180.000 euros)
entre 2006 y el año siguiente. El Ejecutivo hebreo ni siquiera se
plantea sanciones pecuniarias.
Shapira y Elitzur animan a sus
alumnos a hacer caso omiso de las leyes civiles de su propio país. "No
se necesita una decisión del Estado para permitir el derramamiento de
sangre de quienes pertenecen al imperio malvado. Incluso los individuos
atacados por la soberanía del mal pueden tomar represalias", escriben.
La distinción entre soldados y civiles en tiempo de guerra es asunto
poco relevante. "El principal esfuerzo de la guerra debe destinarse a
quienes intentan matar, pero cualquiera que es miembro de la nación
enemiga es considerado un enemigo".
Son un buen puñado los
rabinos que llevan décadas esparciendo semejante ideología. Durante la
guerra de Gaza, el invierno pasado, se distribuyeron panfletos entre la
tropa en los que se instaba a no mostrar piedad con el enemigo. El
rabino jefe del Ejército, Avichai Rontzki, insistió la semana pasada en
la inclemencia que debe adornar a los militares en el campo de batalla.
Al Gobierno de Benjamín Netanyahu no le preocupan demasiado estas
proclamas de los barbudos rabinos. Sí el desacato de los uniformados
que advierten su disposición a incumplir órdenes de sus mandos.
"Rechazar una orden", aseguró el martes, "significa la quiebra del
Estado. No debe ocurrir, y haremos todo lo posible para poner fin a la
desobediencia". Ya ha habido casos en que la policía, y no el Ejército,
se ha hecho cargo de la evacuación de cientos de colonos.
Eliezer
Melamed, rabino de la colonia de Bracha, una de las más combativas en
el acoso a los pueblos árabes vecinos, en las inmediaciones de Nablus,
no parece dispuesto a ceder. Acaba de publicar Revivim, un
libro en el que explica: "Una sencilla ley de la Halaja precisa que
está prohibido para cualquier persona, soldado u oficial, participar en
el estrictamente prohibido acto de expulsión de judíos de sus casas y
en la entrega de cualquier porción de la Tierra de Israel al enemigo.
Quien viola este precepto, viola varios mandamientos de la Torá".
A
juicio de Melamed, "la mayoría de los oficiales superiores están
contaminados por la política". De una ventaja disfrutan los militares
que rechazan cumplir una orden por motivos ideológicos. Por cada día
que permanecen en una prisión militar -suelen ser condenados a 30 días
de cárcel- reciben de una ONG israelí 1.000 shekels (unos 190 euros).
Algunos jefes militares han salido a la palestra para asegurar que los
alumnos de las Hesder Yeshivas son excelentes soldados, y la
asociación que agrupa a las 62 escuelas talmúdicas también afirma que
las amenazas de incumplir las supuestas órdenes de evacuación de
colonos -muchos de ellos sirven en filas precisamente en Cisjordania-
son excepcionales. No lo son tanto. Y muy poco se hace para parar los
pies a esos rabinos desaforados.
A este caldo de cultivo de la
xenofobia acuden gustosos personajes como el ciudadano israelí de
origen estadounidense Yaakov Teitel. Procesado por el asesinato de dos
palestinos en los años noventa y por tropelías de toda índole contra
policías israelíes, profesores universitarios u homosexuales, declaraba
ufano en el juicio que acaba de abrirse en su contra: "Sin duda, Dios
está satisfecho conmigo".
"No hay ningún viento favorable para el que no sabe a qué puerto se dirige."