Hoy en día los medios técnicos presentes en la medicina permiten anestesiar parcialmente el cuerpo para intervenir las zonas afectadas, de tal manera que si esta no es un órgano vital, ¡hasta puedes presenciar tu propia operación en directo! Tiene que ser realmente extraño observar como manipulan una parte de tu cuerpo que normalmente sientes como tuya, y percibir que alguien te está abriendo aquí, cortando haya para tu bien. ¡Y todo sin sentir! Luego, una vez pasado el efecto de la sedación el cuerpo vuelve a recuperar las sensaciones en su globalidad. La anestesia es pues una interrupción temporal de la información sensorial que circula de una parte del cuerpo al cerebro. El organismo como globalidad, asegura que todas las conexiones en todas las partes del sistema estén activas, de tal manera que podamos sentir mi mano, pierna, ojo, mi….. En esta construcción sintáctica, el pronombre personal indica el sistema, mientras que el sustantivo señala la parte adherida al él. Recuerdo una película en la que un hombre venido del “espacio” poseía ciertos poderes mentales. Entre ellos había uno muy especial que hacía sentir a las personas el dolor ajeno como propio. ¿Nos podemos imaginar un mundo en el que todos sintiéramos a los demás como a uno mismo? ¿Qué cada sensación del prójimo la sintiera como mía? En realidad, nos estamos despertando de la “anestesia”. Toda la humanidad está comenzando a sentir algo insólito jamás antes sentido: todos formamos parte de un mismo cuerpo. Durante miles de años hemos pensado que vivíamos aislados, y que podíamos hacer con la naturaleza y el ser humano aquello que quisiéramos. Ahora nos estamos dando cuenta que todos estamos conectados, y la sensación de separación ya no es compatible con el futuro del hombre. Y si hemos sido “anestesiados” es precisamente para descubrir que no somos sino partes que ahora comienzan a aparecer interconectadas. La conexión entre cada uno de nosotros y el órgano central del sistema, está apareciendo cada vez más patente y manifiesta, y ello nos ha de llevar a la sensación de una única humanidad, una gran familia. Sabemos que somos individuos con unas características propias e intransferibles, ahora tenemos que aprender como estas se hayan conectadas para formar un maravilloso sistema humano. Aquí está precisamente la causa de todas las crisis y sufrimientos: queremos mantenernos aislados de este sistema central, pero ya no podemos pues la “anestesia” está dejando de hacer efecto. Y en este paulatino despertar, comenzamos a sentir un inmenso dolor cuyo origen es desconocido, porque ya no es el dolor propio sino el dolor de toda la humanidad sentida en cada uno de nosotros. La solución es simple: tenemos que desear e impulsarnos con fuerza hacia esta imagen futura de un hombre en un solo corazón, de una familia global. http://nuestrafamiliaglobal.blogspot.com Tu que opinas?