
Aire, mis neuronas han dejado de funcionar, todo mi organismo lucha por respirar, por alcanzar una superficie que parece cada vez más lejana. Me muevo, lucho por subir y no hago más que descender. Aire, mis pulmones se han encogido, y sigo precipitándome hacia la oscuridad abisal en la que encontraré el descanso, allí podré dejar de luchar, de necesitar ese aire tan esquivo que ahora necesito. En el lecho fangoso y frío casi ni me moveré, sólo hundido más y más con el paso del tiempo hasta desaparecer, pero ahora mi cuerpo se retuerce de angustia necesitando aire. El acuoso azul tan bello es ahora un frío cuchillo que hiere mi carne, mi mente.
Yo trato, muevo casi sin sentido mis brazos intentando llegar a esa línea tan fina que separa un mundo de otro, una delgada frontera entre la felicidad y la agonía. Pero me falta aire, y con el lastre atado a mis pies me es imposible luchar más, ¡no puedo más!, dejo mi cuerpo inerme, ya no hay dolor, la lucha me dejó exhausto, y sólo puedo mirar como la luz se aleja y el frío penetra hasta mi núcleo, ya no me queda tiempo de pensar, sólo unas lágrimas tan salobres como el mar son mi despedida. Ya no me importa ese aire, perdí la batalla pues sólo quiero yacer y descansar.

Te miro deseoso, tus labios húmedos por los que pasas la lengua una y otra vez, se vuelven carnosos con la pasión, te humedeces con mis susurros, con mi voz que serpenteando hasta tu mente, te gusta y me gusta, saberme a hacedor, el complice de tu lujuria, de esa sana lujuria que nace de una emoción. Y tu mirada, otra vez tu mirada de gata en celo, esos ojos grandes que acechan en la oscuridad, que vensin ver. Son los ojos de un animal, de un hermoso animal que deja todo pudor a un lado para ser como quiere ser, con plenitud. Salvaje,primitiva en los instintos, como incendio que arrasa todo a su paso hasta el desfallecimiento...
¡Son las palabras con su fuerza las que hacen de los sueños realidad!...

Despertó poco a poco, tranquilo aunque con los ojos abultados por las lágrimas derramadas mientras se dormía. Sentada a su lado en la cama estaba ella, lo acariciaba como quien acaricia a un bebé desvalido, lo miraba serenamente, sin gesto alguno de tensión en su rostro, todos los músculos relajados, los labios carnosos el uno en contacto con el otro, sin presión, ligeramente húmedos, las pupilas abiertas porque en su interior estaba deseándole, era la luz de sus ojos, ¡tan bello lo veía!. Pero sobre todo le miraba sintiendo que esa otra persona que descansaba en la cama a su lado cada día estaba entrando tan profundamente en ella que sentía como le acariciaba el alma.

Los hombres siempre nos preguntamos muchas cosas sobre las mujeres, la mayoría del tiempo es como una lucha constante entre dos mundos vistos desde puntos de vistas opuestos, como si necesitáramos los unos y las otras que los diferentes tuvieran que ser iguales. Yo reniego de eso, pues precisamente la diferencia es la que nos hace tan atractivos los unos para los otros. Y casi siempre como en esta vida consideramos que nuestros puntos de vista son los acertados y más si toca defenderlos contra alguien, en esos casos es cuando más nos aposentamos en consideraciones completamente subjetivas y casi siempre poco acertadas, disputas sin sentido que en la mayoría de ocasiones ninguno de esos dos bandos está acertado.
Aunque en este universo de diferencias, me quedo con una igualdad, una que sí es importante, que profundizatanto en el hombre como en la mujerde una manera que arrebata, llena y completa al otro, una que hace que una lágrima emerja al saber que esos ojos que te miran parecen perdidos por el sentimiento que encierran, miran más allá de la figura que contemplan, están y no están, son tan preciosos como esmeraldas arrebatadas a la jungla, son el verdadero indicador de que alguien te ama, de verdad, sin escondrijos, sin excusas, sin miedos que obstaculicen las vivencias y sentimientos expresados. Es en esa mirada donde se descubre la verdad y la mentira de las palabras, ellas no siempre son verdades, no siempre son ciertas, pero la mirada de una mujer enamorada derriba la mentira y la muralla de quien miente con palabras.

Ser humano, hombre, ser que experimenta y siente el mundo que le rodea de manera conceptual, que razona y es capaz de analizar y hasta modificar el medio e incluso su pensamiento en relación a su pensamiento.
Meros homínidos movidos por irracionalidades creadas de conveciones sociales, animales en su conducta y en el desarrollo de la convivencia entre unos y otros. Carcoma del mundo, oxido de una racionalidad entendida como tal. Si no, qué es un grupo de personas que mata a pedradas a una mujer, a un ser humano, a uno de los suyos tan sólo por una ley arcaica y deshumanizadora como es el asesinato, por qué no defienden una vida y parecen deseosos de cumplir al pie de la letra su cruel justicia, y consus actos producen la muerte, y el producto es lo que hay que considerar como atentado contra la humanidad, y ser condenados al mismo producto que provocaron. Y lo más asqueroso es ver a todos aquellos que acercaban sus móviles al cuerpo de esa delicada flor mientras abusaban de su cuerpo y de su alma, hasta destruirla y regocijarse de lo hecho.
Animales, menos animales con poder. La historia tendría que decir, el sapiens sapiens es el excremento de la evolución humana, el que por su caracter destructor eliminó al resto de ramas evolutivas con las que pudo convivir, y no el más humano e inteligente, tan sólo el más destructor, el SAPIENS ANIQUILADOR.

Duele ver como las palabras son la herramienta de la mentira, cómo alguien puede alterar cada verdad a su gusto para hacerla pasar por la realidad, cómo hay personas que abren tanto la boca para decir TE AMO, y no son más que ecos en un vacío que ellas mismas se crearon, cómo, sabiendo que algo puede lastimarte no lo guardan para ellas sin más, sin necesidad de herir, cómo las excusas que se repiten a diario son convertidas en estúpidas verdades que ni lo son ni lo serán nunca, y ese daño no merece castigo?, no es igual de lacerante que el hecho se adorne como se adorne?, no quita la vida igual el que se creo una causa como el que no?. Yo me pregunto tantas veces como puede haber alguien tan malvado como para infligir daño y luego no sentir el mayor arrepentimiento, entra dentro de lo enfermizo hacer las cosas sabiendo que se dañará si el otro no hizo nada para merecerlo, no siendo como defensa, pero sé que las hay, son muchas esas personas que dañan por algún motivo creado y creído como auténtico y válido, son muchas las que su egocentrismo está tan marcado que confunden el AMOR, con su amor, que creen que el ser admiradas es su fin, y cuando se dan cuenta que no consiguen AMAR, que son incapaces de querer de verdad caen en ese pozo oscuro de la amargura, y no es porque no las amen ni las quieran, sino porque solo se quieren a si mismas, y no corre una gota de sangre limpia por sus interiores, y ven que al sólo amarse a si misma perecen como pereció Narciso, porque una cosa es poseer una autoestima equilibrada, y otra hacer girar todo el mundo en nuestro propio ombligo, y hacer creer al resto que tal narcisismo es la adecuada forma y punto con el que querer a los demás no exime a nadie de su culpa, por idiota que se haga o de la vuelta a la tortilla para que solo se vea el lado bonito, si por el otro lado está quemada, a quemado sabrá.
Y si esas personas se preguntan por qué no pudieron ser AMADAS por completo, mejor que vean sus actos, su lastimosa crueldad, la deshonra que significa que confiaran en ellas y solo devolvieran la miseria del engaño envuelta en pretextos. Y no es lícito sentir dolor ni asco ni odio por la persona que te defraudó no una ni dos veces?, la persona a la que diste la espalda en confianza y no hizo más que darte puñaladas?, pues no tengo esa respuesta, pero se siente así, se siente y duele.
Y cuando alguien surge para AMARTE con toda su alma, y su mirada en tu mirada te llena, y te va apartando de la cabeza a ese otro GRAN AMOR, que solo te dañaba, y este va ocupando toda tu mente, toda tu ansia y todo tu corazón, puedes ver en libertad quien era esa otra persona, y el daño que te hacía y hará de nuevo a alguien. Y como una ratita de ojos grandes y chatita te enseña a querer de nuevo, a ser el que eras, sin disputas, sin grandes cosas confía y tu confías, y el corazón ya no se encoge por miedo al próximo engaño, sino que se llena de un fluido maravilloso y vigorizante que te hace sentirte vivo. Y sólo ella sabe calmarte, y mimarte, y consentirte, y hacer que ni quieras hablar con la otra persona, sólo ella con AMOR DE VERDAD, echa de tu corazón a la mentira que esa otra persona se encargó de sembrar. Son las acciones las que demuestran la diferencia, las miradas, el vínculo que se crea, la locura con la que se viven ciertas cosas.
ADIOS MENTIRA...
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El sol de la mañana refulgía visible en un cielo azul casi primaveral, rostros pensativos, tristes. La iglesia llena despidiéndole, mucha gente sin poder entrar, sus brazos siempre estaban abiertos para todos, era un hombre bueno.
No entré a la iglesia, nunca me han gustado los curas, menos en esos momentos en que nadie y menos ellos pueden dar una respuesta, y tampoco como acto social es de los que considero importantes, como digo, sólo un trámite social, pues su viaje como todo viaje llegó a su fin, unos viajes son más largos, otros fugaces, y Emiliano llegó a su puerto a los 56 años, y sin duda después de seis meses de lucha contra una galerna mortal, contra vientos y olas que le hicieron desfallecer ya hace dos meses, ya no podía más, dentro de él su corazón le decía que no valía ya la pena vivir así, él no quería vivir de esa manera siendo una sombra de lo que había sido, con el veneno que le metían por la venas, un veneno salvador en algunos casos y en otros, muchos otros, tan sólo una agonía más que se unía a la tormenta. Pero había que luchar y luchó, tan sólo no pudo más y dejó que la VIDA ya decidiera, hiciera o deshiciera lo debido, aunque en realidad ya había decidido hacía seis meses.
Las campañas tañeron como a cámara lenta, difundiendo su sonido a kilómetros de distancia, gritando en todas direcciones su lamento. Todo era silencio, voces tenuas, sólo un murmullo condensado. Acompañamos a paso tranquilo al coche con el féretro hasta el pequeño cementerio del pueblo. Ya no sé que dijo el cura una vez allí, mientras los hijos y familia más cercana hacía lo posible por intentar no sentir más tristeza de la que ya sentían. Yo pensaba que él al terminar se iría a dar un paseo por el campo, su tan querido campo, con la buena temperatura y las lluvias caídas estaba bonito, verde y los almendros ya en flor, o volvería a casa con todos a compartir y llenar su casa con todo aquel que quisiera entrar. El suave viento me alborotaba el pelo, viento que va y viene libre, porque nada lo retiene y se divierte con nosotros, nos envuelve, acaricia. Así será ahora aquel hombre, libre de viajar sin el vehículo carnal, libre de proteger sin dolor, de calmar con una caricia desde donde espero que esté...
FELIZ VIAJE EMILIANO.
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Tomás respiraba tranquilamente, el ambiente estaba lleno de un aroma que de alguna manera le hacía sentir que había encontrado su verdadero lugar, uno hecho a la medida de su esencia, un mundo en el que diluirse y hallar aquello de lo que siempre había sentido que le faltaba. Por fin respiraba tranquilamente, por fin no sentía el agobio de estar donde no le correspondía, y no era que en la ciudad, en su casa, en toda su vida se hubiera sentido a disgusto, no era eso, sino algo más profundo. De esas cosas que caen fuera de la razón y, poco a poco se van explicando, racionalizándolo sencillamente porque en el fondo no comprendemos de donde surgen tales emociones...
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En aquellos momentos se sentían pequeños dioses, como si una fuerza que emanaba de un interior demasiado desconocido, fluyera con el ansia de quien se sabe con un as en la manga, con una baza ganadora, la única combinación posible en el juego de la vida. Durante unos instantes, sólo fue unos segundos, una felicidad indescriptible invadió todo el ser de Ángela, algo así como la grandiosidad de saberse parte de toda la creación, de la totalidad de lo existente e inexistente, de un todo que va más allá del pequeño mundo físico y mental en el que cada uno se desenvuelve. No pudo contener dos lágrimas de absoluta felicidad, resbalaron lentamente por su mejilla humedeciendo dos pequeños arroyos refulgentes bajo la luz del sol, dos océanos cristalinos y salobres que se desbordaron, como se desbordan los ríos con un caudal crecido, como se desbordan los sentimientos cuando nada los puede contener...
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En muchas ocasiones las cosas no son lo que aparentan. La mayoría de veces son como queremos realmente que aparezcan ante nuestros ojos… Una mañana un amable labrador encontró un pequeño polluelo, lo recogió con sus grandes manos toscas, curtidas y agrietadas por el trabajo duro del campo. Pero aquel ave que hasta ese momento había estado desvalida y temblorosa inmediatamente se sintió protegida y vio una paz que no conocía pero intuía. El labrador se llevó a aquella pequeña ave a su casa, la cuidó, la alimentó con mimo, pero era un ave un tanto agresiva y a lo largo del tiempo hirió varías veces al agricultor en sus agrestes manos. A él no le importó la sangre, pero cada picotazo le hería el alma al saber que no hacía nada para merecerse los ataques. El tiempo fue pasando y aunque a veces eran seres inseparables como unidos por el lazo intangible del destino, en otras el ave daba la espalda a aquel hombre que nunca en nada la había fallado, aun así él siempre perdonaba al ave y todo volvía a la normalidad. El ave era tan hermosa que muchos se habían acercado al agricultor para poder tocar a aquel ave, pero el ave sólo veía su reflejo y era eso mismo lo que más disfrutaba, su eco cuando cantaba, su imagen y las palabras bonitas de todos aquellos que querían caer bien. Y aun así aquel fiero y peligroso agricultor de manos grandes y toscas seguía mirando al ave no por su plumaje, sino por una profunda emoción que le embargaba. Pero un buen día cuando era él el que necesitó el apoyo, que necesitó sentir de verdad que estaba con él no por el refugio ni por la comida, el ave sólo voló, voló lejos a oír las palabras bonitas de los otros. Y el agricultor recordó las veces que predijo lo que sucedería, las veces que vio con sus ojos como el ave miraba o cantaba a los de las voces halagadoras y se dio cuenta que el ave ni le había pertenecido ni le pertenecería nunca, supo que estaba siendo una atadura para aquel ave que le necesitaba pero a su manera. Y como era un agricultor ignorante y no sabía como sacar la verdadera naturaleza del ave, y como era una mala persona y cruel, (para aquella ave claro está) solo hizo lo que un día vio que hacía alguien que salía en la televisión y tenía un ave que también por ciertas circunstancias debía poner el libertad. El chico que salía en la pantalla soltaba a su ave y como no se iba solo pudo hacer lo que más le dolió, parecer malo y peligroso. Parecer el monstruo que no era para que su ave ni quisiera mirar atrás y pudiera ser feliz. Que pudiera hacer libremente una vida sin él. Y al igual que aquel chico de la televisión, lloró en soledad sabiendo que el ave nunca vería la verdad de sus actos. Y que aquel acto tan cruel, a los ojos del ave, había sido el más duro y difícil de toda su vida por el único motivo de que el ave pudiera vivir en paz…
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Quizá y sólo quizá, todo venía de su infancia, cuando oía a sus padres discutir y se tapaba los oídos, y lloraba en la soledad de su habitación deseando que todo aquello acabara, rezando debajo de sus sábanas blancas y creyendo todavía, como creen los niños, que sus ruegos surtirían el efecto deseado. Sólo quizá tuvo algo que ver que su madre mostrara un engendro creado, vestido y adulado de cara al resto como una princesita de feria a la que procuraba que admiraran para ser admirada ella misma, y que sin embargo en la soledad de su casa, descargaba sobre ella la penuria en la que su alma vivía. Cómo si la pequeña Ángela fuera la responsable de su declive físico y emocional. De alguna manera la hacía responsable de que el amor en su matrimonio se hubiera esfumado, la otorgaba la culpabilidad de las infidelidades de su marido, focalizaba su rabia y frustración sobre el ser indefenso que en el fondo era un océano de dulzura. Quizá y sólo quizá el lejano cariño de un padre eternamente estresado y enfadado, no ayudó mucho a la hora de consolidar una personalidad más fuerte. Ni que sus abrazos tan distantes en el tiempo calmaran el mal que se depositaba en su interior día tras día. Quizá tampoco ayudó el divorcio poco amistoso entre ellos y que acabaron utilizándola como arma de doble arrojadiza, con la que hacerse daño mutuamente sin darse cuenta que a la única persona que lastimaban era a Ángela que no disponía del arsenal necesario para protegerse de tal embate.
Ángela gritaba en silencio que todo parara, que terminara y volviera la normalidad. Las lágrimas inundaban su almohada con la que se tapaba la carita para ahogar el llanto. Y cuando ya sin tener más esperanzas se giraba y se sumía en alguna fantasía con la que evadirse de aquella realidad que la había tocado. Unas veces era la fabulosa violonchelista que maravillaba a todos y, recorría el mundo con su música. En otras ocasiones solo buscaba un amor, un verdadero amor que fuera todo lo contrario que ella había aprendido del amor. Era todo aquello que no podía ser en la realidad, y al menos así podía dormirse olvidando por unos instantes los gritos, las peleas, el dolor…
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Esto lo escribió alguien, y yo me pregunto, ¿el corazón se entrega después?, y no me refiero al querer normal, sino el AMOR, LA MEDIA NARANJA, ESE ALGUIEN QUE ENTRA SIN LLAMAR Y DE SOPETÓN, ME REFIERO A LO QUE EL ALMA SIENTE.
Con un beso, entregué una sonrisa.
Con dos, una posibilidad.
Con tres besos y una sonrisa, mi lealtad.
Con cuatro besos y una caricia, parte de lo que escondo.
Con cinco besos y su dedicación, mi compañía.
y mientras aumentan los besos me pregunto…
con cuantos entregaré por completo y sin temores mi corazón?
Cuando de verdad es AMOR, va en primer lugar el corazón y después puede que haya besos o no, pero el corazón ya fue entregado de antemano.
¿Un beso por el pago de un corazón, diez o cien besos convencen a un corazón?, ¿mil besos y como pago la piel?, no lo creo, eso no es AMOR, eso es consuelo, es engaño, es farsa, es ir tirando, superficialidad, es un no hay otro remedio…
Pero (TU) sabes que solo hay una persona, que todavía llegó o no, que esa persona es la que te invade, la que llena cada poro, la que te desespera, te colma, te vacía, la que te crea un nudo en el pecho, la que te ha hecho o te hará llorar, esa persona es un viaje en un caballo sin domar, ella es la que hace que las mariposas despeguen en su vuelo, es el epicentro de un terremoto, es quien te lleva al cielo y al infierno (recordando aquí 11 minutos), y sólo por esa persona pierdes la cabeza, y te provoca perversiones, y anhelos, y deseo de ser poseída no ya físicamente, sino en cuerpo y alma, es la que te excita con el solo hecho de pensarla, es el animal salvaje que corre por tus venas y abre tu sexo como abre tus venas, es la droga que de probarla sería tu mayor adicción, quien te eriza la piel, quien te quema y te calma, con quien al estar a su lado seguirías pensando en ella, es la persona con la que nunca habría dudas, y con la que te dormirías en completa felicidad, esa persona es la que te hace ser mala y buena, no es con la que después de hacer el amor con su orgasmo y todo y al llegar la calma volvería tu mente a pensar en ella, es con la que después de un orgasmo la felicidad es tan intensa que se puede llorar, y nunca de tristeza, esa persona sí es tu mitad…
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¿Qué harías de saber que sólo tienes veinticuatro horas de vida?, me refiero de saberlo fehacientemente, sin género de duda que la vida de todos o de cada uno de nosotros sólo fuera a durar veinticuatro horas más. Yo la verdad como la mayoría no soy consciente de ello, consideramos el final como lejano, el tiempo como casi eterno, y que como casi todo es algo que les toca a los demás, 24 horas y nadie quedará en la tierra, o 24 horas siendo muchísimo más probable y alguno de nosotros ya no estará aquí. Es una realidad, mañana justo 24 horas más tarde muchos seres humanos ya dejaran esta vida, para siempre, aunque suene redundante, sin vuelta atrás, muchos no lo sabemos, otros tantos sí lo saben, y por desgracia es a causa de enfermedades tan largamente luchadas que casi quieren que llegue ese momento. Pero mi pregunta es, ¿qué harías de saber que en 24 horas tu vida se terminará?, en plenas facultades con todo por hacer, y casi todo por arreglar, qué harías con tus semejantes sabiendo para el que lo crea así que le llega el momento de rendir cuentas, o para el que cree que todo queda en nada, o para el que piense que la energía, alma o sustrato de nuestra existencia permanecerá más allá de la carne, ¿QUÉ HARÍAS TU EN TU ÚLTIMO DÍA DE VIDA??....
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Ayer vi “EL PERFUME”, recién bajada de Internet, compartida por la buena gente que hace que todos tengamos acceso a la información sin intermediarios.
A lo que voy, la calidad no era demasiado buena pero se dejaba ver, y después de andar trasteando conecté el pc a la pantalla de tv a través de cables de audio y video, una vez clonada la pantalla, todo esto porque mi reproductor de DIVX no admitía el formato, me dispuse a disfrutar de un filme cuyo libro ha sido muy renombrado. Tengo que aclarar que no he leído dicha novela y así no estoy influenciado por tal suceso. La película se hace en cierta medida lenta y pastosa, demasiado densa y falta de sensaciones, que no dudo ni un ápice que sí rebosen en el libro, poco trabajada en ese aspecto pues entiendo que es una historia de sensaciones, la búsqueda, el intento de capturar la máxima esencia de la vida, la fotografía que no transmite para nada como percibe el mundo el protagonista, una película de pocos diálogos donde la narración debería ser más contundente que facilite el entendimiento del por qué y el qué mueve a este psicópata asocial a perseguir sin arrepentimiento la esencia, la pureza de una vida que se mueve por emociones. En definitiva, una película que poco trascenderá, pero la parte buena es que me ha incitado a querer leer la novela, estoy convencido que ella sí tendrá todos los puntos fuertes de los que carece su conversión a la pantalla. El mundo visto, sentido por alguien así, la idea que sean los olores, ese vínculo inmediato con partes antiguas de nuestro cerebro, porque ninguna percepción externa está tan directamente vinculada a centro arcaicos de nuestra estructura cerebral como el olfato, ni siquiera la vista o el oído, que pasan por filtros, el olfato desata sensaciones y recuerdos unidos como ramilletes en nuestra mente, incluso otras experiencias que se escapan al control consciente, como el deseo, como la pasión.
Sólo terminar diciendo que esa búsqueda de la esencia primordial está en cada uno de nosotros, en aquello que hace que una lágrima se derrame casi sin querer, está enterrado en lo profundo de nuestro ser y nunca en la racionalidad que en poco nos satisface realmente…
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Saber que te falta algo, sentirlo ahí como un vacío que nunca parece ser llenado y que nada ni nadie sea capaz de ocuparlo. Esa sensación crece, se mueve como un animal inquieto sabiendo que no se ha de perturbar a quien quiere permanecer distante, esa es la lucha de cada día. Decir que existe el olvido es mentir, creerse uno mismo que no importa es sólo una excusa, es sólo querer que no fuera así siendo de todas formas. Ver como parte la nave que nunca volverá es uno de los más duros retos de un corazón, es su herida sangrante que ni el tiempo cicatriza ni la mente ni el sueño repara. Querer correr en su dirección y no poder, el que ha tenido ese sueño sabe lo que se siente, la impotencia, el esfuerzo supremo de verse alcanzado por un animal salvaje sin ser capaz de evitarlo, con el único desenlace de verse devorado. Mas no merece permanecer anclada, y debe volar libre, ser libre en su mundo, la mar, acariciar el agua con su navegar, y aun así, y no siendo ya el freno de su vuelo, ni siquiera siendo ya nada más que un recuerdo, que una espina hace tiempo ya desclavada, aun así el agua salada de su mar seguirá dando un poco de su calidez al inmenso mar…
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