Los baños públicos: esa dimensión desconocida
Siempre, siempre, siempre llevo un paquete de kleenex en el bolso, y sobretodo si salgo por la noche. Todas sabemos que es muy útil, pero si sales de fiesta mucho más, porque despues de beberte unos cubatas, inevitablemente tienes que ir al baño. Y como sabeis, en los baños de los pubs nunca hay papel, sea la hora que sea, yo creo que ni se molestan en comprar.
Y es que los baños de los pubs y discotecas son una dimensión alternativa, entras en ellos, pero no sabes como vas a salir ni que te va a pasar dentro.
Tu estás tan tranquilita, bailando con tus amigas cuando tu cuerpo te avisa de que ha superado la capacidad de líquido, e inevitablemente, tienes que ir al servicio. Se lo dices a tus amigas, y coges el bolso, porque dentro llevas los kleenex, la colonia y el pintalbios, que todas nos retocamos cada vez que vamos al baño, o yo por lo menos, si.
Bueno, llegas a la puerta del baño, y hay una cola que ni la de la carnicería el lunes por la mañana, pides la vez (ya podían poner aparatitos de esos de números) y te pones a esperar, mientras cruzas miradas de ¡ejem! con las de la cola. Es una situación bastante incómoda en la que todas nos observamos y nos sacamos defectos, y no digais que no lo haceis, porque no me lo creo.
Cuando llega tu turno, entras al baño, y te das cuenta de que el cerrojo esta roto, que esa es otra, debe ser que los del bar nunca entran al servicio, porque se puede tirar roto meses hasta que lo arreglen. Bueno, pues como está roto, apoyas el culo y te empiezas a bajar la bragueta, con el bolso cogido en la boca o colgado del brazo. Te das la vuelta y mientras con una mano sujetas la puerta, con la otra te apoyas en la pared de atrás, mientras abres bien las piernas para que el bajo de los pantalones no toque el suelo (porque en el suelo siempre hay una especie de barro, mezclado con papel, un par de colillas y una compresa), y sujetas el bolso con la boca. Te acuclillas (porque en los baños públicos NUNCA te debes sentar, eso lo aprendemos de nuestras madres antes de mamar incluso) e intentas mear, pero la tensión de las piernas te hace tardar un buen rato, y cuando lo haces, las piernas te tiemblan tanto que tienes que hacer malabares para acertar en la taza, y con buena suerte, no te mojas la pierna, pero con mala si, te meas un poco el muslo, que es asqueroso. Cuando estas terminando, las de fuera están ya un poquito cansadas y empiezan a dar porrazos en la puerta, y tu, cagándote en la madre que las parió, voceas ¡QUE YA SALGO!. Pero no, todavia no sales, porque aun te tienes que limpiar con el kleenex que con las prisas se te ha olvidado sacar antes del bolso, asique, ¡otra vez malabares!. Cuando, por fin, acabas, te subes los pantalones, te arreglas un poco el pelo con la mano, y sales del baño dignísima de la muerte, mirando de reojo y con desprecio a la payasa que estaba dando golpes, pero que a ti te da igual que ella te mire mal, porque acabas de superar una prueba que ni las del ejercito.
Y esto, sobria, asique borracha, ya es lo más de lo más, es la situación más ridícula del mundo.
Y luego dicen que los del circo hacen cosas increibles...
Ysae