Sembrar a largo plazo, recoger cuando madura
Cuando la volatilidad hace acto de presencia, los mercados muestran su faceta más lúdica y/o especulativa. A toro pasado, se dibujan muy bien los distintos lances. El análisis técnico tiene el mismo valor práctico que la sección del tarot o la astrología en los periódicos. Las posibilidades son muchas pero no son infinitas. Conviene tener en mente un "mapa", una "rejilla" que nos ayude a "situar" el momento de los mercados en algún punto. Lo de menos es si el cartógrafo le echa imaginación y llena los mares de dragones y precipicios, o si usa fotografías hechas desde un satélite. El observador influirá siempre en lo observado. En este caso, sobre el método de inversión. Conocerse a sí mismo como especulador, es fundamental para saber que "método" de inversión se debe usar. Para la inmensa mayoría, el método más sencillo de alcanzar rentabilidades aceptables con un riesgo asumible es invertir a medio y largo plazo, con un sesgo "defensivo". Buenos valores, con buenos dividendos, si puede ser en un buen momento. La rentabilidad que se puede esperar, por todos los conceptos, es de un 15% al año. Esto es: un 1% al mes sin contar los dividendos. No hay que tener prisa por vender, pero tampoco dudar en recoger beneficios cuando se produce una significativa desviación en las cotización. El único criterio en estos casos es el coste de oportunidad.
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