A quedado demostrado en alguno que otro de mis post que soy un nostalgico incurable. Supongo que todos lo somos en mayor o menor medida, pero lo mio creo que supera a la media. Muchas veces he pensado en ello, y he llegado a la conclusion de que tuve una buena y feliz infancia y juventud, y por ello me gusta tanto mirar atrás, a donde jamás podre volver. Eso no es excusa para no reconocer que, al margen de mis diferencias ( por decirlo de algun modo suave ) con mi jefe, el resto de la vida me sonrie y cada mañana me levanto sabiendo que mi vda esta muy bien montada y que las personas que tengo a mi alrededor me hacen muy feliz.
Los ultimos acontecimientos en mi vida han contribuido a que en estos dias la nostalgia y el recuerdo me hayan hecho de nuevo su prisionero.
El ultimo libro que he leido, “El ultimo partido”, de mi admirado Jhon Grisham es un relato de un hombre que vuelve a su casa, a su pueblo natal después de que la vida no le haya tratado demasiado bien, y alli, en su tierra, le invaden los recuerdos en compañía de sus amigos de cuando eran heroes como jugadores de fútbol americano y tenian un futuro muy prometedor. El libro en si no tiene en absoluto nada que ver conmigo, pero mientras lo leia era inevitable retro traerse en el tiempo, cuando todo era tan facil, mi cabeza estaba llena de sueños intactos, esperando a que me atreviese a intentar cumplirlos.
Pero el hecho que mas ha hecho mi mente viajar entre mis recuerdos sucedió este sabado. Os situo; Sevilla, 21 horas del dia 20 de Octubre de 2007, en el estadio de “La Cartuja”, con todos ustedes, “Heroes del silencio”.
Hay pocos grupos que hayan aportado tantos sonidos a mis recuerdos como los “Heroes”. Esos sonidos me devolvieron esa magica noche a mi adolescencia con cada acorde, con cada frase, con cada una de esas letras que a veces crees que estan escritas exactamente para ti. Pero no fue lo unico, ni lo que mas me devolvio a tiempos pasados. Fue la compañía de mis amigos mientras disfrutaba del concierto, y sobretodo contribuyeron en aquel viaje en el tiempo las “Macetas” de cerveza que nos bebimos, por un momento me vi con 18 años bebiendo como si el mundo se fuera a acabar de aquellos recipientes que la gente “refinada” se negaba a usar, pero que para mi se conviertio en simbolo de buenos tiempos, tiempos en los que nada ni nadie podia pararnos, ni a nosotros ni a la amistad que nos unia y que aun, aunque por circunstancias nos veamos menos, nos sigue uniendo. Pero el presente en este caso mejoro al pasado ya que, además de mis amigos, alli, a mi lado, estaba mi chica, bebiendo ¡¡¡CERVEZA!!!. Increible.
El concierto fue uno de esos momentos magicos que recordare siempre, sobretodo cuando pasen unos años y de nuevo, como es costumbre en mi, mire hacia atrás.
La vida esta hecha de momentos, y si no fuera por estos momentos…
P.D- siento el descuido de mi blog. Espero que no vuelva a pasar y que querais seguir leyendo mis “Pensamientos”.Gracias.