QUÉ MAL REPARTIDO ESTÁ EL MUNDO DESDE EL PRIMER MES DE ENERO
Este año que acabamos de inaugurar recibirá algunos lanzamientos musicales esperados, y uno de los que aguardo con más ganas es el nuevo disco de Estopa. Dejando al margen ciertas apologías de las sustancias ilegales, y una fórmula musical que pueda resultar más o menos repetitiva para algunos, lo cierto es que a mí me encantan casi todas sus letras. Recuerdo un verso suyo, acertadísimo, que decía: "Qué mal repartido está el mundo desde el primer mes de enero".
Y es que puede sonar a perogrullada, pero había que pararse a pensarlo y escribirlo. Comienza un año nuevo, y nada hace presagiar un cambio en el estado de las cosas, un giro copernicano, esa revolución pendiente que consiga que el mundo esté un poco mejor repartido. Nada de nada; la macroeconomía globalizada nos tiene bien agarrados por donde se están pensando, y no hay margen de maniobra para evitar que los ricos sean cada vez más ricos, y los pobres... pues ya saben. Por cierto, esta semana escuché a un alto cargo del Partido Popular aludiendo precisamente a esta situación, y culpando de ella al gobierno socialista. Qué quieren que les diga, pero no me lo creo; aunque no tengo mucha idea de la materia, creo que, al fin y al cabo, la política mundial económica deja muy poquita capacidad de autonomía a los diferentes gobiernos, y hoy en día, un gobierno de izquierdas puede demostrar su progresía en lo que a medidas sociales se refiere, pero económicamente no se puede nadar contra una corriente tan fuerte, impuesta desde muy arriba por poderosísimos empresarios sin escrúpulos. Y los intentos de cambiar esta tendencia no acaban de convencerme, qué quieren que les diga: la república bananera de Hugo "por qué no te callas" Chávez no es precisamente un paradigma de libertad y sentido común.
Lo más triste es que, por mucho que ministros, secretarios de estado, tertulianos y analistas mil nos lo intenten explicar, la gente de a pie es incapaz de entender lo que está pasando. Las amas (y amos) de casa sólo pueden constatar que la cesta de la compra se ha disparado de forma incomprensible en los últimos meses, y no saben muy bien por qué. La desaceleración de la economía, dicen algunos. Pues vale. La crisis en el sector de la construcción, propugnan otros. Mira qué bien. Eso ya va teniendo más sentido, porque hasta el más torpe tenía la mosca tras la oreja al comprobar que constructoras e inmobiliarias llevaban años multiplicándose exponencialmente, que dabas una patada a una piedra y aparecían cuatro promotores. Y para colmo, han puesto el precio de la vivienda en una situación que no hace falta que les defina, porque bien lo saben ustedes, que pagan una hipoteca o que no pueden irse a vivir con sus parejas porque es materialmente imposible comprarse un pisito. Dejando el avance económico de un país en manos de avariciosos sin escrúpulos de esta catadura, justo sería que todo se vaya al garete en un momento dado.
Así que apriétense el cinturón, porque este enero va a tener una cuesta más empinada que nunca. Y si aceptan el humilde consejo de un cada vez menos joven de 27 años que ahorra desde hace 5 para su casa de 70 metros cuadrados, les recomiendo que no gasten lo que no tienen. Si próximamente es el cumpleaños de la parienta, seguro que ella va a entender que este año no hay para ese collar de 200 € por el que suspiraba al pasar por el escaparate de la joyería. Ya vendrán tiempos mejores, y a lo mejor un día la cuerda se tensa tanto que salta todo en pedazos, igual hay que empezar de nuevo, y a lo mejor entonces conseguimos que, desde el primer mes de enero, todo esté más repartido.