DESDE UN RINCÓN DEL MUNDO, BRINDO CONTIGO

"Desde un rincón del mundo, brindo contigo..." Así lo cantaban hace ya unos cuantos años aquellos maestros del rock en castellano, aquel prodigio de grupo hispano-argentino que se llamaban Los Rodríguez. Se separaron cuando yo era demasiado joven, cuando estaba empezando a disfrutar de su música.

 

Y de la misma forma, las personas que se quieren y se aprecian también a veces deben tomar caminos opuestos o divergentes; es ley de vida. Hablamos de amor, de familia o de amistad, eso es indiferente; pero el caso es que en ocasiones el paso de los años termina por separar a seres queridos de esos a los que uno se ha acostumbrado a tener cerca. El año pasado, más o menos por estas fechas, les contaba mi condición de antinavideño recalcitrante hasta el día en el que me di cuenta que estas fechas me aportaban algo muy positivo, como era el hecho de volver a ver a algunas de esas personas especiales que, como el turrón, volvían a casa por navidad. El caso es que este año es alguno más el que ha levantado el vuelo y ha emigrado a tierras cada vez más lejanas, y ni siquiera algunos de los clásicos han pasado por aquí estas semanas, o al menos no han coincidido para tomar juntos la habitual copita de champán de la tarde de la nochebuena o la nochevieja. Quizá por eso estoy algo más melancólico y sensible de lo normal y me he creído en el derecho de volver a mirar frente a frente a la navidad y decirle que esta vez no le compro la moto, que vuelvo a mi trinchera de militante "anti-estos días".

 

Pero a pesar de todo, intento no dejarme vencer por el desaliento. Hago un esfuerzo y miro a mi alrededor para consolarme en los rostros amigos que, un año más, están a mi lado para llorar o reír conmigo, según toque a cada momento. Esbozo una sonrisa cuando suena mi móvil y uno de los exiliados se acuerda de mí y me desea una feliz anti-navidad, y me reconforto sabiendo que nadie se olvida de que los caminos que tomamos a cada momento son de ida y vuelta, que hay billete abierto para volver a tener cerca a los que se echa de menos. Y me vengo arriba y le cambio la letra a la canción de Los Rodríguez, si hace falta, para decir que quizá no brindo contigo desde un rincón del mundo, pero sí que desde diferentes rincones del mundo tú brindas pensando en mí y yo en ti.

 

Eso sí: si tengo que tomarme una copa por cada persona querida alejada, mi estado etílico al final de la noche puede ser poco recomendable. Las burbujas se mezclarán con alguna lágrima inoportuna, difuminando rostros en la memoria, pero aclarando sentimientos que se viven a flor de piel, con la copa y la cabeza bien altas. Feliz año nuevo para todos.

Publicado lunes, 14 de enero de 2008 12:43 por EGOSUM25

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