NO VEO MAS QUE NOVIOS PASEANDO CON SUS NOVIAS

    Me vino a la cabeza esta semana una canción del primer disco de Tontxu, aquel que mis amigos y yo quemamos a fuerza de escucharlo en nuestro año de COU, y que se convirtió poco menos que en álbum de culto para todos. "El caprichoso" era sin duda una de las piezas que menos destacaba de aquel cd, pero su letra contenía una verdad enorme, de esas que cualquier persona ha sentido alguna vez en sus carnes: "Y es que, desde que me faltas, todo el mundo se enamora, y ya no veo más que novios paseando con sus novias".

     Si quieren actualicen los versos a esta década que ha transcurrido desde que Tontxu los escribió, y asimilen que en este 2007 es más habitual que antes ver a novios paseando con sus novios, y exactamente igual con el género femenino, pero el trasfondo sigue siendo el mismo. Basta que uno esté soltero para darse cuenta de que, a su alrededor, Cupido no ha permanecido ni mucho menos ocioso. Y a veces da rabia especialmente, claro. Porque cuando la abstinencia sentimental es voluntaria o buscada por uno mismo (y conozco unos cuantos casos de personas que disfrutan especialmente en este rol) hay que apechugar con el exceso de azúcar con el que a veces nos obsequian las parejas que se ubican en nuestro entorno habitual. Pero supongo que cuesta más cuando, además, uno está deseando volver a sentir hormiguitas en la barriga por alguna persona, sin que esta se digne a aparecer.

     Y sin embargo, a veces lo más complicado de todo esto consiste en compatibilizar relación de pareja con amigos. Hombre; partamos de la base de que hay gente que directamente ni se lo plantea, y que cuando consigue ligar, se olvida de golpe de la pandilla con la que tanto ha disfrutado compartiendo momentos inolvidables, para terminar convirtiéndose en un apéndice de su pareja. No me refiero a esta especie, que, además, en el pecado lleva la penitencia, puesto que el amor es eterno mientras dura, y al cabo de unos meses pueden encontrarse más solos que la una, sin el amor que se marchó de improviso y sin la amistad que ellos mismos dejaron marchitar. Quiero creer que la mayoría de la gente intenta hacer un esfuerzo para repartir su tiempo libre entre unos y otros. Por lo que a mí respecta, puedo presumir de habérmelo montado de forma bastante decente siempre que he vivido una situación así, pero desde luego no todo el mérito fue mío: tuve la suerte de encontrar chicas por un lado y amigos por el otro especialmente sensibles y comprensivos con el tema, y así todo es más fácil. Al final, los cambios más sensibles se dan en el lenguaje porque, por ejemplo, en el momento en que uno se “ennovia”, es curioso que sus amigos pasan automáticamente a denominarse "estos" o "estas". ¿No se habían dado cuenta? Te llama tu novia para quedar y dices, pongamos por caso: "Todavía no sé lo que voy a hacer esta noche, porque aún no me han llamado estos..."

     Pues ahora tengo dos amigos (amigo y amiga, para más señas), y además íntimos entre ellos, que llevan unos días a la greña porque él anda enamorado; para colmo su amada es también inseparable de la amiga, o lo era, porque también están picadas entre ellas. No es el argumento de la próxima temporada de "Tres son multitud" (y espero de hecho que acabe mejor), sino un episodio más de una historia que de puro antigua me da una pereza tremenda. Un poquito más de empatía por ambas partes garantizaría una salida negociada del conflicto, por plantearlo al estilo político, pero a saber. Yo, mientras tanto, doy un trago a mi tercer ron cola y me voy despidiendo de mis colegas; son las tres de la mañana y me apetece ver a mi chica un rato.

Publicado viernes, 27 de abril de 2007 17:56 por EGOSUM25

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