FERNANDO ALONSO I CORONADO REY DEL VIENTO

     Casualidades de la vida; uno de los grandes fenómenos musicales de los últimos años en nuestro país, el rumbero Melendi, resultó ser amigo del colegio de otro nuevo ídolo español, en esta ocasión deportivo, como es Fernando Alonso. De asturiano a asturiano, el cantante le dedicó una canción al piloto en su segundo trabajo, aunque yo me quedo con una canción de su álbum de debut en la que decía "Fernando Alonso I, coronado rey del viento".

     Este fin de semana tenemos de nuevo fórmula uno, aunque mucho me temo que servidor no será capaz de aguantar despierto hasta la hora de la carrera, ni en su defecto de madrugar tanto. Y es que vaya por delante que no soy demasiado aficionado a este deporte. De la misma forma que este país está lleno no de monárquicos, sino de "juancarlistas", ahora surgimos por doquier los "alonsistas", que no habíamos visto en la vida un gran premio y desde un par de años seguimos con interés las peripecias del piloto asturiano; interés que no duden que desaparecerá como por arte de magia cuando Fernando cumpla su ciclo ganador. Somos esos mismos que nos sorprendemos cuando los verdaderos aficionados al motor nos cuentan lo lamentables que son los comentaristas de Telecinco; con lo majete que nos parece el Antonio Lobato (el señor Lobezno, que diría Lourditas la de "Los Serrano").

     Es la de Fernando Alonso una figura algo controvertida, porque ya saben lo que pasa. Le acusan de borde, de malcarado, de desaborío. Y no tengo del todo claro por qué. O mejor dicho, sí. Su problema, como el de tanta gente, está en ser español, en haber nacido en este país donde la envidia es pauta común de comportamiento, y en el que hay demasiada portera cotilla escondida en el interior de mucha gente, consumidores compulsivos de telebasura basada en las intimidades del vecino, sea en el "Tomate" o en el "Gran Hermano". Y Fernando ha dicho que por ahí no pasa; que no está dispuesto a entrar en el juego del famoseo barato, carne de sobremesa o noche de fin de semana en la tele.

     Así que por ahí se las están dando. Es un tipo joven, famoso, triunfador, y que para colmo se lo monta con otra célebre, la morbosilla cantante de "El sueño de Morfeo"; es decir, reunía todas las condiciones para ser estrella de la prensa rosa, que ya se frotaba las manos ante la perspectiva de explotar su filón. Pero Alonso no ha entrado por el aro y pasa del asunto; o mejor dicho, no pasa, sino que se encabrona con toda razón al verse acosado de tal forma por motivos que nada tienen que ver con su profesión. Y de ahí vienen sus males y esa injusta fama de tipo arisco que le han echado encima, que yo además no veo por ninguna parte cuando el chico cumple religiosamente con sus compromisos publicitarios. En todo caso, lo que muestra es cierta timidez; ¿se paró alguien a pensar en eso, en que a lo mejor es un tipo tímido, algo reservado? No creo que eso sea delito, ni motivo de lapidación pública cuando uno se dedica al deporte.

     Uno echa un vistazo a los foros de internet y se confirma que los que le critican lo hacen por ese supuesto carácter, y no por sus cualidades como piloto, de las que casi nadie duda, y que además ahí están a la vista de todo el mundo, con dos campeonatos de Fórmula 1 en el palmarés enfrentándose a rivales con mejores máquinas en sus manos, Así que dejen de tocarle las narices a Fernando, con su mala leche y con su poco carisma. Para hacer reír ya están las telecomedias (e incluso los políticos); el trabajo de Alonso es conducir un coche y ganar carreras. Y punto. Y eso lo hace de puta madre, como diría su amigo Melendi.

Publicado sábado, 07 de abril de 2007 11:55 por EGOSUM25

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