VIVA EL VINO Y LAS MUJERES

     Hoy me voy a poner folklórico, y olé. Folklórico y casposo, olvidando el propósito de no convertir esta sección en una ventana en la que asomarse a lo más vergonzante de nuestra música. ¿Se acuerdan ustedes de esa canción de Manolo Escobar que decía "viva el vino y las mujeres"? Esta semana me acordé de este popular estribillo, y pensé en el mal rato que deberían de estar pasando sus compositores a causa de la denominada "ley del vino", que podría prohibir la interpretación de tan célebre pasodoble en las verbenas de los pueblos.

     Ya conocen el tema y su polémica: con objeto de reducir los preocupantes niveles de alcoholismo entre la juventud española, el Ministerio de Sanidad había presentado el borrador de una ley que restringía la publicidad de bebidas alcohólicas, sin hacer excepciones con el líquido de Baco y Dionisio. Hay quien acusa al actual gobierno de un exceso de profilaxis: ahora es la ley del vino, pero antes fue la antitabaco, las campañas contra la comida basura... A mí me parece bien que se preocupen por la salud de los ciudadanos, aunque teniendo siempre la precaución de no invadir el libre albedrío de cada persona, claro. La ley antitabaco, en ese caso, creo que era correcta, al menos en su concepción, puesto que el fumador no sólo se daña a sí mismo, sino a quienes le rodean.

     Pero con el tema del vino hemos visto algún culo al aire. Sectores económicos poderosos se han puesto en pie de guerra, ha habido órdenes de arriba y la ley (o su proyecto) ha quedado apartada en un cajón. Es decir, que la salud de la población importa, pero importa más tener contentas a ciertas empresas que se estaban enfadando ante la perspectiva de perder parte de su negocio. Qué pena. Y eso que, en mi opinión, la ley tenía su parte de razón: los que dicen que el vino no pinta nada en la cultura del botellón y que los chavales se emborrachan sólo con ron o wiskhy, mienten, no sé si por malicia o por desconocimiento. Cuando se es joven y la propina no da para más, el botellón se hace con cerveza y con la mezcla de vino y cocacola, que como todo el mundo sabe, se denomina calimotxo. Y aunque no sea lo mismo el brick de Don Simón que el Vegasicilia del 61, al final no importa, porque... el vino es cultura, ¿saben? O sea, que tantas horas de quinitos en el mítico "Merino's" no eran sino verdaderas e intensísimas inmersiones culturales.

     Qué miedo me da cuando se mezclan el tocino y la velocidad y se manejan con tanta ligereza conceptos como los de "cultura" o "tradición", bajo los cuales parece que todo vale, que son como una patente de corso para legitimar cualquier disparate. Si es por eso, podríamos rescatar una manifestación cultural tan nuestra como la quema de infieles en la Plaza Mayor, en un auto de fe llevado a cabo por la Santa Inquisición. De todas formas, volviendo a la canción de Manolo Escobar, quizá el sector femenino también debería andarse con ojo, por si acaso se convierte en el próximo objetivo del Ministerio de Sanidad: ¿acaso las mujeres no son, en ocasiones, perjudiciales para la salud?

Publicado viernes, 23 de febrero de 2007 15:23 por EGOSUM25

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Comentarios

sábado, 24 de febrero de 2007 14:55 by Anonymous

# Alma

Ja, Ja, ja... Buenísimo, cariño. Tremenda disertación. ¿Ves como aquel día en el que hiciste ese esfuerzo por adaptarte a mi manera de festejar, en el Merino, yo te introducía en realidad en un mundo de culturetas? No hay más que ver a los chicos esos con los que tantos ratos compartí que andaban ese día por ahí... En fin.

Muy bueno, me he reído una 'jartá'.
Besos

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