POR ESO ESTA LLORANDO EL SOL
Ya nos lo advertían Teo y María, los chicos de "Cómplices" allá por el año 92, cuando yo era aún un niño. "Por el aire que nos falta, por la herida del mar, por ese bosque cautivo está llorando el sol". Los de mi generación crecimos acompañados por un soniquete que lanzaban los ecologistas-pepitos-grillos, que se pasaban el día dando la murga con una capa de ozono que, aunque no la veíamos, estaba ahí arriba protegiéndonos de unos rayos peligrosos, y a la que le estábamos haciendo un agujero que ni Cannavaro en la defensa del Madrid, por culpa de un montón de gases y sustancias que lanzábamos indiscriminadamente a la atmósfera.
Y ahora parece que la cosa iba en serio, a pesar de que por aquel entonces pocos hacían caso a esas advertencias; aunque quizá tampoco ha cambiado tanto el tema, porque hay quien sigue tachando de apocalípticas ciertas voces que aumentan de tono cuando nos hablan del cambio climático. Pero es cierto que cada vez son más los que andan preocupados por el asunto, y más importantes; si no, no tienen más que ver al americano Al Gore, protagonista del premiadísimo documental "Una verdad incómoda", que hace más galas que Rafael para concienciar a la audiencia del peligro que corremos. No está mal que sea un estadounidense una de estas voces, teniendo en cuenta que son precisamente los yankis los que se niegan a firmar ese protocolo de Kioto que podría frenar esta sangría.
Pues es que, como les decía, parece ser que el agujero de la capa de ozono está detrás de ese cambio climático que es cada vez más palpable para los ciudadanos de a pie. Antes de esta ola de frío salvaje aún estábamos deleitándonos en la tele con imágenes de bañistas en las playas de Levante, e incluso del Cantábrico; es este aspecto tenemos que señalar que, una vez más, Castilla is different, y aquí si habíamos pasado ya bastante frío, heladas y nieblas incluídas, desde noviembre. Pero a pesar de esto, es evidente que el invierno está siendo menos frío de lo normal, que el calentamiento progresivo del planeta es sensible y notable, no sólo para los humanos, sino para el resto de seres vivos del planeta, a los que a veces olvidamos. Resulta que ante este extraño y cálido invierno, los osos rusos no hibernan, las plantas maduran antes de tiempo, y animales y vegetales se encuentran desorientados ante condiciones climáticas tan extrañas.
Y a mí esto es lo que me preocupa. Porque uno, que es algo pesimista por naturaleza cuando se trata de la naturaleza, o mejor, a la relación del hombre con la naturaleza, tiene claro que la humanidad tarde o temprano se va a ir al carajo víctima de su propia avaricia y estupidez. Es sólo cuestión de tiempo y paciencia, que es lo que a nosotros nos falta y a la naturaleza le sobra; y cuando hayamos dejado esto como un solar, el ciclo natural se volverá a imponer y tarde o temprano la vida volverá a aflorar; puede que tarde miles de millones de años, hasta que haya desparecido la última huella de la especie humana, pero volverá a surgir un alga azul o lo que sea, que signifique de nuevo el principio del comienzo. La naturaleza siempre acabará ganando; lo que me duele es el precio tan alto que le vamos a hacer pagar.