QUE EL DOLOR NO ME SEA INDIFERENTE

    El otro día, ordenando viejos discos en casa, me topé con uno de mi queridísima Ana Belén, que se abría con un auténtico clásico del repertorio pacifista: una canción que popularizó la mujer de Víctor Manuel pero que compuso un argentino llamado León Gieco. Se trata de esa canción que dice: "Sólo le pido a Dios que el dolor no me sea indiferente...".

   Me hizo gracia la relación entre el toque religioso de la canción y la intérprete en cuestión, ya que no tengo yo la idea de una Ana Belén demasiado creyente (aunque nunca se sabe). Servidor, como ya he contado en alguna ocasión, no sólo no es creyente, sino que se considera razonablemente anticlerical tras ocho años de enseñanza en colegio de curas, y hoy me reafirmo en ello, para mayor escándalo de mi sufrida madre. Tampoco soy precisamente monárquico, lo cual no me impide formular mis deseos a los Reyes Magos; quiero decir, que en los tiempos que corren, me es más fácil creer en la magia de Sus Majestades de Oriente que en Dios, desaparecido en combate desde hace tiempo.

    Por lo tanto, le cambio el título a la canción y digo: "Sólo les pido a los Reyes Magos". Y lo que les he pedido para este año va a suponer una dura prueba para Melchor, Gaspar y Baltasar, pero para algo son magos, ¿no? Yo les he pedido la ansiada paz que creímos estar cerca de alcanzar el pasado 2006, pero que se truncó brutalmente el pasado día 30 en el aparcamiento de un aeropuerto. Les he pedido que, para ello, toda la gente de bien se una de una maldita vez, pero en serio, por encima de la casilla que marcan en su papeleta electoral. Que los que gobiernan no se dejen tomar el pelo, y que los que opositan les dejen gobernar. Que desaparezcan los malditos que siguen empeñados en mezclar banderas y sangre, en imponer ideologías envueltas en balas y metralla; pero también los miserables dispuestos a rentabilizar cadáveres para sus propias cruzadas, los que nunca han querido, en el fondo de su triste alma, que la paz llegara bajo un gobierno que no les es simpático.

   También les he pedido que la salud respete a mi familia, a mis amigos... Que pueda seguir reecontrándome con la gente a la que quiero y me quiere, que los años sólo puedan arrebatarme algo de pelo, pero no personas amadas y respetadas. Que la primavera siga oliendo a hierba mojada, el verano a tormenta, el otoño a castañas y el invierno a chimenea. Que mis compañeros de la radio sigamos cumpliendo años y celebrándolo con pantagruélicos almuerzos mañaneros junto a mi estudio de 40 Principales. Y que la música no nos abandone en ningún momento, que siga poniendo banda sonora a todas y cada una de las vivencias que aún tienen que sazonar nuestros días, y sobre todo, nuestras noches.

   Mucho les he pedido, quizá; y lo peor es que son unos regalos tan especiales, que no he recibido esta mañana, sino que tienen que ir llegando a lo largo de todos estos meses. Mientras tanto, me zampo un sabroso trozo de roscón a la salud de los Reyes (los Magos, claro).

Publicado viernes, 05 de enero de 2007 19:20 por EGOSUM25

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