VIAJE CON NOSOTROS, SI QUIERE GOZAR...
Yo quería hablarles hoy del famoso macro puente este de la Constitución, y las situaciones que provoca, aunque puede ser perfectamente aplicable a cualquier otro puente. Me refiero básicamente a tanto desplazamiento exprés, a tantas mini vacaciones comprimidas. Y además, ya que estamos en el año del 50 aniversario de la tele en nuestro país, me estaba acordando del mítico Javier Gurruchaga, su Orquesta Mondragón, y aquel estribillo que me encantaba cuando era un chaval y que decía “Viaje con nosotros, si quiere gozar…”.
Resulta que cada vez que llegan unas fechas como estas, vuelvo a hacerme las preguntas de siempre, aunque antes que nada viene la pregunta que a mí me hacen siempre, y que viene a ser la de: “¿Qué, te vas a algún sitio de puente?” La contestación suele ser, en tono condescendiente y medidamente borde, algo así como: “Mira, amigo; en primer lugar, cuando llegan estas fechas, yo me doy con un canto en los dientes con que no me toque trabajar los festivos, como para encima tener la potra de librar también el día de puente; y segundo, el dinero no me da para estos lujos”.
Con estas palabras he centrado ya un poco el tema y las dos principales cuestiones que a mí, personalmente, me impiden hacer planes de esos de frotarse las manos ante estas concatenaciones de días ociosos. La cuestión laboral es la que es, y no quiero hablar muy alto, porque últimamente he conseguido no tener que trabajar los festivos, y en esta ocasión me libré de venir a la radio el miércoles y el viernes, pero no todo el mundo tiene la misma suerte. Aquí mismo unos cuantos compañeros han tenido que dar el callo como si estos días no estuvieran marcados en rojo en el calendario, como mi querida Eva Moreno, los compañeros técnicos o la mayor parte de la redacción. Y la radio es sólo un ejemplo, un simple botón como muestra de que el mundo sigue girando estos días gracias al trabajo de mucha gente; como esa amiga mía, que se ha comido el puente de guardia en un hospital de Burgos, como mi amigo el conductor de Auvasa y tantos y tantos otros.
Y el segundo tema es el económico. Para un joven de 26 años con un sueldo medio bajo, que intenta independizarse de sus padres antes de que la vergüenza le coloree demasiado el rostro, y que ahorra para ello desde hace años, 5 días de vacaciones en diciembre es un lujo que no se puede permitir, sobre todo con la navidad y sus dispendios a la vuelta de la esquina, por mucha paga extra que se cobre (y suponiendo que haya conseguido librar en el trabajo). Claro, uno ve las noticias, los atascos de coches, las operaciones salida, los hoteles hasta la bandera, y se pregunta si a todo el mundo le sobran 2.000 euritos a estas alturas de año, si todo el mundo le triplica el sueldo en este país. Bueno, a mí y a mi padre, porque en mi casa nunca hemos podido tirar la casa por la ventana de esa forma. Y no es que seamos pobretones, pero la verdad es que mi madre siempre prefirió darnos de merendar jamón serrano en vez de mortadela, aunque al final las cuentas no dieran para tantas vacaciones.
Luego hay otras cuestiones menores, como la pereza que me da viajar con este tiempo de perros. Ah, claro, que lo suyo en estas fechas es irse a esquiar… De acuerdo, lo tendré en cuenta para el año que viene. Podemos irlo preparando durante el próximo puente, mientras jugamos al golf. Lo apunto en mi pda.