RECORDAD QUE SIN VOSOTROS NO HAY CANTANTE NI...

Para el atraco musical de hoy quiero retroceder a 1993, año en el que el señor Carlos Goñi, más conocido como “Revólver”, grababa un concierto básico que luego ha tenido dos secuelas, la última de ellas publicada este 2006. Se convertía así en el primer artista español que se atrevía con una grabación en un formato acústico que posteriormente supuso una auténtica moda; y de aquel disco ya mítico quiero rescatar un par de versos que aún me ponen los pelos de punta cuando los escucho, seguidos por los aplausos del emocionado público que tuvo la suerte de estar allí. En un tema llamado “Tu canción”, dedicado expresamente a los seguidores del grupo, Carlos Goñi encajaba un contundente: “Recordad que sin vosotros no hay cantante ni canción”.

El caso es que hoy me acordé de esta frase dándole vueltas al tema de la música en directo, y concretamente en Valladolid, que no pasa precisamente por su mejor momento. Nadie lo diría, ¿verdad? En un año que musicalmente ha parecido excepcional en nuestra ciudad, en el que sólo los Rolling Stones no han sabido estar a la altura, en el que hemos disfrutado de macro eventos como el festival latino, y en cuyas fiestas patronales se ha alcanzado un nivel más que bueno. Pero es que no me refiero a ese tipo de música, o ese tipo de conciertos. Se trata de otra cosa. Porque resulta, señoras y señores, que hay vida más allá de los polideportivos, la Plaza Mayor o el estadio. Hay una serie de locales de pequeño y mediano aforo que luchan año tras año, y en condiciones cada vez más duras, por ofrecer algo más a un público que, me da la sensación, no lo sabe apreciar o agradecer como se merece.

Les hablo con conocimiento de causa, se lo prometo. Aunque es la radio la que me da de comer, llevo tocando la guitarra desde que abultaba más que yo, y hace ya 7 años que me subí por primera vez a un escenario para cantar mis canciones. Los comienzos son siempre duros, aunque lo hagas sin demasiadas aspiraciones, como era mi caso, y en un principio solíamos achacar los males del negocio a los bares y salas, que no daban demasiadas facilidades. Pero los tiempos han cambiado, y ahora, después de un par de años y unos cuantos conciertos en los que he podido apreciar una disminución progresiva del público asistente, estoy en disposición de afirmar que el público es perezoso por naturaleza. Desde luego, no lo juzgo sólo por mis conciertos, sino por infinidad de artistas, algunos de ellos con disco en radiofórmula incluido, que llegan a nuestra ciudad y se quedan de pasta de boniato ante una sala semivacía con, pongamos, 20 personas.

Y lo jodido del asunto es que Revólver tenía razón; sin público no hay cantante, ni canción, ni nada de nada. Así que, háganme el favor, muévanse un poquito. Vengan a algún café a escuchar las historias de lo cotidiano que les cuentan en clave de intimidad algunos cantautores. Vayan a algún pub a tomarse una cerveza mientras escuchan el ritmo pegadizo de algún grupo pop o rock de nuestra ciudad, con chavales que tocan por pura diversión mientras sueñan con ese productor que les saque del anonimato. O acérquense a alguna sala vallisoletana para saborear el gusto añejo de algunos viejos rockeros que de vez en cuando se dejan caer por aquí, ansiosos de demostrar que la experiencia es un grado y que sus canciones son como un zurrón en el que han ido guardando, uno tras otro, trocitos de una vida más interesante de lo que creen. Es la música. No la condenen a quedarse entre las cuatro paredes de un dormitorio, compartiendo sábanas frías con la frustración del arte incomprendido, o lo que es peor aún, ignorado.

Publicado viernes, 06 de octubre de 2006 22:33 por EGOSUM25

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Comentarios

sábado, 07 de octubre de 2006 10:27 by Anonymous

# Pitry

Pues sí, tienes toda la razón...Los conciertos siempre son especiales, tanto los grandes eventos en plazas mayores, de toros(para mí en las plazas de toros son los mejores, no sé, quiza porque al ser circulares me parece más acogedor, se ve mejor...), en grandes estadios..., o esos otros en pequeños bares donde el humo y las risas y murmullos de "los de atrás" dificultan la escucha de quien o quienes estén en el escenario, pero siempre en esos pequeños conciertos se crea un momento mágico en el que todo el mundo (todo) se queda escuchando y es capaz de vibrar con la guitarra del que está arriba... son muchos conciertos compartidos, verdad Nacho? pero no son suficientes, no hay que perder estos pequeños placeres.
Así que me voy a permitir recomendar un concierto; precisamente este jueves pasado estuve en el Café Lisboa viendo a Alter Ego, se trata de un dúo formado por Alberto (componente de los celtas) con violín y trombón en mano, y Oscar (a quien servidora no conocía..)a la guitarra y voz. Posiblemente muchos ya les conozcais, pues me consta que llevan una temporada tocando en locales de la ciudad, yo los oí por primera vez el jueves y me encantaron. Su repertorio se basa en temas de los años 60, 70, 80... practicamente todas en inglés salvo un Pongamos que hablo de Madrid, que tarareamos todos los asistentes (se podía estar desahogadamente, incluso bailar si te lo pedia el cuerpo o alguien que pasara por allí, jeje), temas de siempre, que todos hemos oído miles de veces tocados de manera acústica, con una buena voz y sobre todo con un violín precioso, dando una nota de emoción en todas las canciones, de nuevo Alberto ha demostrado ser un gran músico.
La próxima cita es en el café-bar Desafinado (al lado de plaza de San plablo) el 27 de octubre si no recuerdo mal (intentaré confirmarlo) y de verdad lo recomiendo, es la banda sonora perfecta mientras te tomas unas cañas con los amigos, una noche de jueves...

Besös y saludös :)

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