ESPEJIMOS EN PLENA CRISIS
Ocurre siempre que el ser humano está al bordo del precipicio: se ven espejimos. La densidad del aire concentra las moléculas en el suelo. La presión se eleva. Y la física nos engaña con sus juegos malabares. De ahí que con extrema miopía alguien haya pensado que me encuentro al lado de Zapatero en esta tesitura. Nada más lejos de la realidad. Yo con quien estoy es con los banqueros patrios. Intento explicarme.
Hasta donde sé, Zapatero ha tenido el acierto (este se lo reconozco) de hacer caso de lo que le pedían los banqueros españoles, y de rechazar las posiciones de Solbes y otros miembros del gabinete, que le recordaban su afirmación de que "tenemos el mejor sistema bancario de Occidente". Solbes no era partidario de la intervención, y de ahí su afirmación,que sentó muy mal en las sedes de los grandes bancos, cuando dijo que el Gobierno no es quien para decirle a la banca dónde debe poner sus activos. Los banqueros agradecieron el elogio de ZP en Nueva York y a renglón seguido le pidieron avales, garantías y liquidez. Y Zapatero les hizo caso.
De la misma forma le han dictado al oído la necesidad de tomar acciones de algunos bancos. ¿Para qué? Bueno, pues para evitar la competencia desleal de la banca británica, por ejemplo. Si el Estado británico interviene y se hace dueño de los bancos, ofrece más garantías que el resto de la banca privada. Para evitar que las cuentas se fuguen a los bancos nacionalizados, el gobierno tiene que tomar cartas en el asunto. Por tanto, Zp ha hecho bien en seguir los buenos consejos. ¡Quién nos iba a decir, un presidente de "izquierdas" haciendo caso de la banca!
Pero queda mucho partido. Eso es sólo una parte. Un espejismo, éste más grave, nos puede hacer pensar que la crisis ha pasado con estas medidas. Olvidaríamos que como en las cajas chinas o las muñecas rusas, aquí tenemos una crisis dentro de otra, y dentro de esta una tercera. De momento sólo hemos respondido a la primera. Ojalá que se den soluciones a las demás.