¿Y DÓNDE ESTÁ EL GOBERNADOR?
No buscan al gobernador civil, sino al del Banco de España. Todos sus colegas europeos han salido a decir algo, lo que sea menester, lo que haga falta, sobre todo algo de seguridad para alejar la incertidumbre. Porque cuando Solbes sale a decir que los ahorros están garantizados, al público le entran los siete males. El mismo que negó la crisis intenta tranquilizar a la población y el efecto es nocivo, claro.
Pero no perdamos de vista que aquí hay dos crisis simultáneas. La primera es financiera: no hay dinero en circulación y las empresas no consiguen préstamos. La otra crisis es la de la economía real. Esa arroja decenas de miles de trabajadores al paro. Las dos crisis se retroalimentan. El gobierno negó la segunda y despejó las culpas de la primera hacia el exterior.
En algún blog subvencionado por las finanzas socialistas se dice que el Psoe había ido desmantelando el sistema de producción basado en el ladrillo. Por eso ahora la construcción está parada, bloqueada, congelada, y es ahora cuando las obras van dejando su rastro de desempleados y el gobierno es incapaz de organizar políticas que consigan la recolocación, como recuerda, en su resurrección como sindicato, la UGT.
La sonrisa de Zapatero ha desaparecido. Hacía tiempo que estaba fuera de lugar, incluso cuando presumía de haber pasado a Italia y de estar a punto de doblegar a Francia. Nuestro sistema financiero es fuerte y desde lo de Banesto, tiene buenas estructuras. Pero eso sirve de poco cuando no hay dinero en circulación, o cuando el consumo y la venta de pisos o coches han caído hasta tasas tan profundas que no hay quien venda una escoba. Lo demás son brindis al sol.
Estos días se escucha un silencio clamoroso, el del gobernador del Banco de España. El único que puede ofrecer garantías serias, y no lo hace. ¿Por qué?