DOS MINISTROS, DOS
Tiemblo. Cuando Zapatero dijo que e´ramos el país mejor preparado para la desaceleración, hubo crisis. Cuando asguró que había crisis vino la desaceleración. Fue el mismo día. Almunia le segó la hierba bajo los pies, en el momento en que subía a la tribuna de este Congreso donde arde "la hoguera de sus señorías". Y ahora se va a Nueva York, a las Naciones Unidas, y les dice que tenemos el sistema bancario más sólido del mundo. Con dos. Es verdad que nuestro sistema es bueno: se tomaron muchas cautelas cuando lo de Mario Conde, y eso que tenemos de ventaja. ¡Pero de ahí a decir que es el mejor del mundo! ¡Ni que Zapatero fuera de Bilbao!, aunque ya se sabe que los bilbaínos nacen donde les da la gana. ¡Y el mejor! ¿Lo dirá por la situación de la Caja de Castilla la Mancha, que se niega a renegociar la deuda de algunos clientes con el pretexto de que el Banco de España le reclama su propia deuda?
Tiemblo al pensar en las consecuencias de las previsiones del gobierno, de sus estimaciones, de sus juicios de valor. Aunque en el futuro, si pasa algo con alguna caja, siempre podrán decir que no lo dijeron. Miren Solbes. Se presenta en el Congreso y dice que él nunca negó la crisis. ¡Y todavía habrá quien le crea! Claro que no, Pedro, nunca habéis negado la crisis, ni habéis llamado antipatriotas a los que la advertían, ni habéis acusado de tremendistas a los que pedían medidas. Si la oposición insiste, es posible que don Pedro les diga lo que ayer escuchamos de boca de Magdalena Álvarez: "eso no me lo dice usted fuera de aquí porque le meto una querella". Será una querella en la entrepierna.
Este parlamento se ha convertido en la negación de la realidad primero, y luego en la negación de la misma negación de la realidad anterior. Y al que discrepa le meten un puro y se la montan parda. Porque para eso tenemos el mejor sistema bancario del mundo mundial.