ZAPATERO, ORGULLOSO DEL ISLAM
Con la que cae, Zapatero se ha marchado a Turquía. El presidente que se negó a asistir a una misa oficiada por Benedicto XVI, ha participado en la fiesta religiosa del fin del Ramadán. El presidente que aboga porque la religión sea marginada a una esfera íntima, secreta, alejada de lo público, celebra con Erdogan la fuerza muscular de la fe que tensa la sociedad turca. Allí, en la cena con la que cortan el ayuno diario, ha dicho que se siente "orgulloso de la herencia del Islam". Ahí queda. Son palabras que se va a traer escritas en árabe para colocarlas en el frontis del Palacio de la Moncloa, para todo aquel que visite la sede del poder ejecutivo.
Zapatero confunde la cultura árabe con el Islam. No es lo mismo, Zapa. La cultura árabe impregna nuestra vida, nuestro lenguaje, nuestro paisaje, nuestro arte. Ocurre también en Italia, donde los árabes parece como si siguieran viviendo en Sicilia. Pero el Islam es otra cosa. Su herencia en España fue borrada por el catolicismo, por fortuna y por la fuerza de la espada. Y no veo rastro sociológico de gentes que quieran volver a aquellos tiempos, y rescatar la teocracia musulmana. ¡Dios nos libre! Pero Zapa está orgulloso. No me imagino al presidente, por ser quien es y como es, diciendo lo mismos de la herencia católica. Se siente deudor del Islam que margina a la mujer, que otorga el poder a los ulemas, y otras lindezas impropias de nuestro tiempo.
Por lo demás ni una palabra de la crisis financiera. Eso no va con nuestro presidente. Eso viene de fuera, y aquí no hay nada que decir, nada que hacer. Sentarse a ver cómo pasa. Pero cada novedad en los mercados internacionales llega a España convertida en tsunami. Con la crisis convertida en ciclón, Zapatero ha recuperado la agenda internacional. Viajará más. Para que las olas no le zarandeen.