¡ZAPATERO, COLÓCANOS A TOS!
La anécdota se refiere a Marcelino Domingo, ministro del primer gobierno de la República. El primer día que visitó su pueblo le esperaban sus paisanos. Al bajar del coche pudo leer completa la pancarta: "¡Marcelino, colócanos a tos!" Era el signo de la época. Tener un amigo ministro era tener un empleo. Lo de ser del pueblo era una referencia fundamental para orientarse en la administración. Es de suponer que Marcelino, hombre ocurrente que propuso forrar todos los ministerios con corcho en un año de excendente de corteza de alcornoque, es de suponer digo que habría colocado como conserje a alguno de los suyos.
Hoy el gobierno se reune con los sindicatos y la patronal. Los sindicatos están callados en esta crisis. Es un silencio extraño, como de cementerio. Más insólito es el gesto callado de los empresarios. Cuevas, que no tenía pelos en la lengua, no habría soportado el bozal que parecen tener los de ahora. Sorprendente. En la renión se trata de encontrar fórmulas para recolocar a los parados de la construcción. Es como si entre los ciento y pico mil que se han quedado sin empleo, solo hubiera albañiles y peones. ¿Los demás no se recolocan?
Supongo que el gobierno no tiene ideas, pues de lo contrario llamaría a los sindicatos y a los patronos para "comunicarles" sus propuestas. No parece el caso. ¿Cómo se van a recolocar si no hay actividad económica, si no se compran coches ni casas? ¿Vamos a reforestar Andalucía? ¿Se van a emplear en derruir las casas afectadas por la Ley de Costas? ¿Va a ser el Estado el nuevo patrón?
En esta crisis se van a escuchar muchas cosas. Frente a las propuestas del gobierno conviene preguntar cuánto nos van a costar, a todos. Si el gobierno va a subir los impuestos, y la forma con la que va a pagar la factura. Porque subidas de impuestos afectarán a la economía y retrasarán la salida de la crisis. Esto antes lo explicaban los empresarios, conscientes de que la única política social es la que crea empleo, no la que lo camufla. Pero ahora no lo dice nadie, si acaso algún liberal, en alguna tertulia, y punto.