LECTURAS PARA "SEÑORÍAS"

Mientras la justicia pide una investigación del homenaje que se dió hace unos días de Juana, la prensa independentista catalana habla de "persecución de los jueces". Es lo que propone Avui a sus lectores, que votan de forma mayoritaria por la opción de que estos movimientos judiciales son "malintencionados". Ya hemos visto cómo en Cataluña se manifiestan con total libertad e impunidad los condenados por delitos de terrorismo. Ese apoyo, tantas veces soterrado, a la causa criminal vasca, aflora ahora como una forma más de "romper España". De Juana es para esos diarios, y para esos periodistas, un pobre perseguido, una víctima más del sistema.
En este tiempo de verano en el que los políticos suelen llevar a la playa algunos libros, pocos y por lo general desordenados, deberían incluir el volumen de relatos de Fernando Aramburu, "Los peces de la amargura". En esos cuentos está la verdad descarnada de la violencia que ha crecido en las tierras del Norte. Todo el fresco de dolor, inhumanidad, brutalidad, incomprensión, secuelas y amargura se tapa con el manto del silencio. Nadie habla. "Si no quieres problemas no te metas en política", se dice. Así las cosas nos llegan con sordina. Se adivinan, en la distancia. La ficción de estos cuentos tiene la grandeza creadora de construir con palabras seres vivos, almas que vibran con una nota trágica. En esos cuentos está la realidad del País Vasco, mucho más que en cualquier noticia de telediario o en cualquier página de periódico.
En el País Vasco se vive en una sociedad en la que sólo eres normal si aceptas como normal la violencia. En Cataluña algunos están haciendo lo posible por repetir el experimento. Uno de los primeros ejercicios para conseguirlo es convertir a los verdugos en víctimas.