PERPLEJIDADES
De nuevo, el PP resbala en la comunicación. De nuevo es incapaz de articular un mensaje e identificarse con el resultado. No se reconocen. NO es extraño. El gobierno ha conseguido aparecer como el garante del gasto, lo cual no es cierto, pero da igual. A Rajoy le dejan el papel del malo: le ha atribuido el papel del hombre de los recortes, el que hace pagar el precio de la crisis al pobre trabajador, al indefenso pensionista. Y Mariano, que siempre está bajo algún manto o disfraz que no ha elegido, es incapaz de sacudirse el hábito de cobrador del frac.
Son cosas que tiene la comunicación. Pasa cuando el gobierno no tiene ideas ni propuestas y la oposición tampoco. Al gobierno hay que darle las cosas hechas, y no hablar en términos genéricos. En sus mensajes, Zapatero se erige en defensor atrincherado de los llamados “gastos sociales”, como si los demás no lo fuesen. Defiende algo sin que nadie haya atacado esa cosa que defiende. Y obliga al PP a precisar su mensaje, sin que desde Génova sean capaces de determinar con precisión, qué es lo que de verdad proponen.
Pero el día trae otras "perlas". Está ese sujeto de Tarragona, el tal Suñé, que sueña con apadrinar niños extremeños. Es el síntoma de esa izquierda progresista a la que se le terminaron todos los discursos posibles y ha descubierto que su única patria es el dinero, y la caridad es sólo un ejercicio de gimnasia para perpetuar su imbécil soberbia. Un concejal de Mérida le ha llamado al tarraconense "hijo de puta". ¡Ya quisiera!