CIEN DIAS PARA PERDER EL CRÉDITO

Se cumplen cien días. O quizá son mil quinientos, que desde entonces gobierna. Pepiño Blanco le pone un sobresaliente al gobierno. Le ha puesto la nota sin que termine el principal problema del exámen. Eso se llama aprobar sin presentarse, aprobado general, qué digo, sobresaliente general.
El principal problema es el de la crisis. Repasemos esa gavilla de días, ese manojo de horas. Las primeras fueron de una euforia contenida. Hubieran preferido una victoria por mayoría absoluta, pero es lo que había. Rechazaron el pacto de legislatura con CiU y decidieron tirar "palante" con lo que había. Luego llegó la siesta: un gobierno desaparecido, con ministros y ministras desconocidas, unas cuantas imágenes para la galería (ministra embarazada con militares) y a negar la crisis. La crisis seguía siendo cosa de antipatriotas, quintacolumnistas que disfrutarían con la debacle económica.
No se hizo nada. ¿Para qué? Cuando el gobierno enumera la lista de sus actuaciones se convierte en gobierno patético, en ejecutivo ridículo. No vale decir que esto viene de fuera e intentar confundirse con la población. Ustedes son el gobierno, se les paga para tomar decisiones, se les eligió para gobernar, entre otras cosas para administrar esta situación que ha estaba instalada en muchas familias.
Por repasar: no se han suprimido los cientos de asesores nombrados por el ejecutivo; no se ha frenado el gasto en publicidad (ha subido un 30 por ciento) de los ministerios; no se ha dado marcha atrás a la medida de los 400 euros, que era para tiempos de superàvit (no vale ahora decir que es un paliativo de la crisis). Los cuatrocientos euros los cobra un dentista y un comerciante, pero se le niegan a un pensionista o a un barrendero.
Dicen que el objetivo es mantener la política social. Pero la única política que es social es mantener el empleo y evitar que se destruya. El resto es promesa de subsidios con el objetivo de mantenerse en el poder con el dinero de otros, con el dinero de los impuestos. Esto son los cien días. El resto han sido señuelos y distracciones, y (menos mal) un regreso a las únicas medidas que sirven contra ETA: las policiales. Lo de esta noche en Vizcaya es una prueba.
ZAPATERO ha perdido en cien dias todo su crédito político. Todavía le quedan mil trescientos para recuperarlo.