TONELADAS DE DEMAGOGIA

Llega la hora estelar de la demagogia. Esta mañana el Instituto Nacional de Estadística ponía cifras a la inflación. Ha superado el cinco por ciento. Por tanto el dato comienza a parecerse a la percepción que tienen los consumidores sobre los precios. Casi todo se ha puesto por las nubes. Y ante las dificultades, el gobierno y su ministro de Economía, utilizan la vía de escape de la demagogia. Ustedes dirán qué hace ahí la foto de Sebastián. Bueno, pues se trata del ministro de economía de facto, que de iure ya sabemos que es Solbes, pero el que manda, el que cuela los consejos en la oreja de Zapatero es este hombre. De lo contrario no se entiende que Zapatero haya apostado en Grecia por los molinillos de viento para combatir la quiebra energética.
De entre las perlas demagógicas, la más brillante ha sido la intervención de Fernández Ordóñez, gobernador del Banco de España, que dice que la inflación la provocan los altos beneficios empresariales. Los que entienden de economía han estallado en carcajada general. Pero los empresarios echan las muelas. ¡Paree mentira que alguien que sabe tanto de estas cosas recurra a un subterfugio populista, que se compra rápido, para echarle al pueblo la carnaza contra la clase empresarial!
Demagogia tras demagogia, hoy vemos a Zapatero que se marcha a Marruecos, en el quinto aniversario de la toma de Perejil. Mohamed VI ha elegido el día apropiado. Volverá a pedir dinero, y posiciones diplomáticas cercanas a sus intereses en el Sáhara. Y le daremos lo uno y lo otro. Frente a la muerte de niños en pateras, Zapatero ofrece pasta. Ya sabemos lo que ocurre con el dinero que va a África. Limpia la mentalidad culpable de Occidente y llena los bolsillos de los sátrapas, a los que no les duelen los niños muertos en el estrecho. Decir que la culpa la tiene Europa, o el Iphone, como comenta hoy algún autor de viñetas, es perder el norte, y convertirse en cómplice de estos terribles sucesos.