LA SÓLIDA APARIENCIA DE LAS COSAS

¿A quién responde Aguirre? ¿A qué asunto es respuesta su crisis, desatada anoche, con nocturnidad, en medio del bochorno que torrefactaba Madrid? ¿ Por qué se difundió una nota que llegó a las redacciones minutos antes de la medianoche, y fue leída entre el crujir de los periódicos nuevos del día siguiente? ¡Es una respuesta a la crisis!, dirán las víctimas de la matanza (política).
Pero en política las cosas son lo que parecen. La frase es de Calvo Sotelo, Leopoldo, que como presidente duró apenas dos años, pero cuajó sabiduría en frases de plomo. Por ejemplo, está la apariencia de la necedez de algunos nacionalistas, que aplauden esta noche a Rusia. Está la estupidez, aparente, de la clase política que reclama derechos para los grandes simios. ¿Y por qué no los pequeños? ¿Qué tienen contra macacos y lémures? Esas apariencias son tan sólidas, que pierda o gane España ya son realidades inamovibles.
La apariencia en el caso de Aguirre es que ha aprovechado la crisis para que parezca un accidente. No se ha encontrado el arma homicida, pero estoy seguro de que será muy similar a la utilizada por Rajoy para eliminar a los críticos. Pero el ajuste ha venido bien para confundir los restos de la tragedia. Los buenos políticos, y Espe y Rajoy lo son, llegan siempre al extremo de la apariencia, hasta ese punto en que ésta se convierte en certeza, granítica como la realidad.
Lo más difícil de conseguir es que la víctima colabore en el simulacro. Y Esperanza lo ha logrado, porque hasta Lamela se felicita de que le hayan cesado, en nombre de la austeridad. ¡Genial! Ni en Palermo.