LA CONJURA DE LOS NECIOS

Se abre el Congreso del PP, aunque parezca una clausura. Han estirado las peleas familiares hasta el último día. Pero nadie se ha atrevido a plantar cara al presidente Rajoy. Mariano ganará por incomparecencia. Lo único que puede ocurrir ahora es que sea derrotado por sí mismo. Es lo que ya sucedió en los últimos cuatro años. Ahora, rodeado por Cospedal, Ana Mato, Soraya, Arenas y el valenciano González Pons, Rajoy parece otro, es otro.
Los necios del título, por tanto, no son los que aparecen en la foto de este post. Se trata más bien de aquellos que salieron como liebres, o los que amagaron con liderar una alternativa en busca de votos. No contaron con una regla fundamental en la vida de un partido político: cuando se produce un ataque exterior, los de dentro cierran filas. Las andanadas de la Cope y de Jiménez Losantos, los zarpazos de Pedro J. Ramírez, que llegó a llamar "loco de atar" a Rajoy, reforzó su figura, sobre todo entre la militancia de la periferia.
Rajoy ha ganado, y ha sufrido para ganar. Los agazapados creen que tendrán nuevas oportunidades para defenestrarle, pero deben contar con que el gallego parte en la carrera con una gran ventaja, y que se ha rodeado de un equipo con el que será contemplado de otra forma, con otra mirada, por la opinión pública. Parece un partido nuevo, y ahora lo tiene que ser. La tarea pendiente de este congreso es definir la modernidad del PP sin renunciar a sus esencias, mantener su independencia sin provocar un cisma por la extrema derecha.
Les deseo suerte, porque en la situación de España, es urgente que alguien se encargue de la tarea de la oposición, y eso solo lo puede hacer el PP.