EL GOBIERNO GASTA, COMO EN LOS BUENOS TIEMPOS
La última vez que vi a Julio Anguita me apuntó la idea de que la izquierda debe recuperar el discurso de la austeridad del poder público. Me sorprendió porque yo creo que la izquierda nunca ha tenido esa idea, y por tanto la puede incorporar, pero nunca rescatar el baúl de los viejos cacharros que son, en este siglo XXI, todas sus pertenencias.
Recuerdo esa charla ahora que leo en la prensa que en 2007 el gobierno gastó el 30% más en publicidad de sus cosas. Zapatero prometió que sería lo contrario, pero en fin, ya sabemos loq ue hacen los políticos, todos, con sus promesas. El 30% es una subida similar a la del gasoil, va paralela. También hemos leído estos días que se han multiplicado los asesores y que la cuestión tiene preocupado a Solbes. Los gobiernos tienen cada vez menos competencias pero más asesores. Es sorprendente.
Y así que me gustaría dejarles la reflexión y la pregunta sobre cuántos impuestos nos podríamos ahorrar si la cosa pública se gestionara con criterios de eficacia y de rentabilidad. Dicen que las crisis son buenas para sanear, pero el único que no lo hace es el gobierno, primero porque niega que exista tal crisis. Pero si se hiciera revisión de coches oficiales, de subvenciones a fondo perdido, de dinero arrojado a la orgía del cine (hay películas que se hacen y no se estrenan, porque se ruedan solo para la subvención), y de gastos suntuarios innecesarios, Solbes recuperaría la sonrisa, y tendríamos un poco más de dinero para animar a las familias y calentar una economía que lelva camino de congelarse entre mercados vacíos, y camiones quemados en la hoguera terrorista de los piquetes "informativos".