RAJOY Y LOS COBARDES

Rajoy, triste, levanta la mirada. Busca adversarios. Los necesita. Lo cierto es que uno se mide por la calidad de sus enemigos. Y Rajoy los tiene, pero no dan la cara. Algunos, en el PP, están cansados de levantar la mano sin que nadie se ponga al frente de la manifestación. Elorriaga perpetró la traición, Ballesteros dijo por fin lo que lleva pensando mucho tiempo, pero son gentes de tercer nivel en el partido. De Elorriaga se decía, con cierta crueldad, que Rajoy se había quedado con lo peor del equipo de Aznar. La pulla iba más dirigida contra el presidente del PP que contra el analista indiscreto que le contó al Financial Times la estrategia popular, con una ingenuidad pasmosa.
Este viernes ha habido un almuerzo en el que los opositores se han puesto de acuerdo para cuajar una candidatura que plante cara a Mariano en el congreso. Vidal Quadras, que está al margen de las batallas, le ha preguntado a Rajoy qué es lo que quiere, con quién quiere hacerlo, y cuando va a contar sus planes. Sostengo que Rajoy juega a ganar tiempo, y esa es toda su estrategia. No tiene otra, no tiene plan, y su gran virtud es el silencio de los que no quieren que siga como líder. La cobardía, en realidad, la cobardía de los otros, es su gran ventaja.
Hoy ha vuelto a decir, don Mariano, que es el presidente del PP. Tiene la manía este hombre de decir lo evidente, aunque de tanto repetirlo, ya nadie se lo cree.