DESCONFIANZA, INCOMUNICACIÓN

No existe la "fuga orquestada" en el PP. Los adioses de Zaplana, Acebes, San Gil y Ortega Lara no tienen nada que ver. Cada uno obedece a una razón clara y distinta. Ponerlos en la misma serie, como hace algún periódico, es como pensar que entre el paso de un meteorito por los cielos y la hivernación de los osos existe alguna relación, porque las dos cosas suceden de forma consecutiva.
En el PP existe un problema de liderazgo. Rajoy, que no ha hablado con ninguna de las figuras del partido, que no ha comunicado con Rato, ni con Costa, ni con Acebes, y muy poco con San Gil, al menos antes de la crisis, tiene, lo ha tenido siempre, un problema de comunicación. No se puede pretender que los demás intuyan lo que va a hacer por mucho que insista en que no va a fallar.
La desconfianza se combate con discurso político, con claridad de ideas y de propuestas. Rajoy dice que hay que moverse, pero no dice hacia dónde, y ya se sabe que cuando no tienes una meta no llegas nunca a ninguna parte. Rajoy ha dejado que crezca la desconfianza sobre la nada. Es verdad que no ha cambiado, pero ha dejado que le fabriquen un personaje, entre algún predicador de las ondas, y algunos suspicaces que les creen.
Rajoy nunca ha tenido un plan, ni una voz propia en política, y eso se acaba notando, esta vez como tragedia.