EL PROFETA Y EL BECERRO DE ORO

Hoy tendremos una escena repetida. Se ha convertido en un clásico. Ibarreche llega, se le saluda, se sientan, se dicen cosas, y luego sale el lendakari y dice lo suyo, quizá aquello de los siglos que llevan los vascos recorriendo este camino en el que Juanjosé es simplemente un profeta más. El camino de la independencia, aunque otros eligieron el camino de la perdición. El "lenda" habla de los vascos como si todos hubieran sido del PNV, incluso sin saberlo, incluido Lope de Aguirre, que habría querido fundar el estado vasco en pleno Amazonas.
Del otro lado Zapatero, que está dispuesto a decirle que no habra referendum, y decirselo hasta la saciedad, pero con diálogo. No entiendo muy bien la paradoja, porque se supone que a alguien que no sea un marciano basta con decirle las cosas una vez, pero si a Zapatero le gusta así, sea. Lo que tampoco nos ha explicado es por qué recibe a Ibarreche el primero, por qué no lo deja para el final, por qué le brinda este pretexto para volver a casa y decirles a los suyos que no hay nada que hacer.
La banda espera ese momento, porque se lo tomarán como otro pretexto propagandístico para arreciar en las bombas. Hubiera sido más eficaz el mensaje de que es recibido, pero sin lugar preferente en el Palacio de la Moncloa. No habrá nada nuevo. SALVO QUE IBARRECHE RENUNCIE A DIVIDIR, A ROMPER, A FRACTURAR. ¿O NO?