LOS SANTOS INOCENTES

Cuernos, y más cuernos. Admito que no conocía las aficiones cinegéticas del ministro Bermejo. También es verdad que ignoraba su facilidad para hacer reformas y su gusto por las jardineras de terraza. Me faltaba incluso su afición por el baile, de la que supe gracias a la circunstancia de que su mujer se marcó uno con el ministro mientras estaba de baja, ella.
Me gusta conocer cosas nuevas de los ministros. También estos días me ha llamado la atención la preferencia de Bibiana Aído, que dice sentir debilidad por la ministra de Fomento, doña Magdalena Álvarez. Pero lo Bermejo me sorprende. ¿Está seguro el periódico que es él? ¿NO será un antepasado, quizá aquel padre falangista contra el que el ministro se rebeló, y levantó el puño marxista?
Es que estas cosas de la caza nunca sabes dónde están, pero decían que eran más bien de derechas, por la afición por mostrar cuernos que uno ha cazado y cortado con mano certeza, sin temblor. Dicho esto, es cierto como dice mi amigo Sebastián, que este ministro cuando sonríe tiene pinta de pointer. En fin, sólo espero que no hayan contratado ningún asesor para esto, ahora que hemos sabido que el número de consejeros gubernamentales se ha multiplicado en los últimos años. Sigan con salud.