LA REFERENCIA MORAL DEL PARTIDO

Fue denominada, con razón y fundamento, la "referencia moral del Partido Popular". Le encargaron la ponencia política. La redactó con la ayuda de Alicia Sánchez Camacho y José Manuel Soria. La envió a Madrid. Y en las oficinas de Génova, un oficinista, una especie de Alistair Campbell, corrigió el texto para dejarlo "más sexy", como diría el jefe de prensa de Tony Blair. San Gil se molestó y desde ese día, hace ya varios, no se fía de Mariano Rajoy.
San Gil no ha echado un pulso, porque no es mujer frívola de órdagos. Con su plante ha conseguido que la ponencia política recoja sus planteamientos. Lo anunció anoche Antonio Basagoiti en la tertulia de Onda Cero: la ponencia saldrá adelante tal y como la redactó San Gil. El dirigente popular vasco no sale de su asombro de lo que está pasando en el partido. Nosotros tampoco.
El problema lo tiene hoy Rajoy. Tiene que explicar hacia dónde va, si dio él mismo las instrucciones para cambiar la ponencia, y por qué fue incapaz de evitar que San Gil anunciara en un comunicado que no pondría su firma ni sus manos sobre el texto que se maquillaba en Génova. De nuevo Rajoy, su indecisión, su torpeza, su falta de autoridad y su extraña forma de gestionar los asuntos más delicados, consiguen estropear lo poco que funcionaba en esa casa. Dirán que el resultado es lo que importa, pero esta vez el camino ha producido un daño irreparable para la autoridad moral de Rajoy, que fue quien elevó a San Gil a categoría de referente moral del partido.