TERESA, LAS CHUFAS Y EL HORROR
Estas cosas no le pasan a Zapatero. El presidente prefiere no viajar, y como mucho, de vez en cuando, asoma su patita íntima por la portada de un suplemento semanal. Lo más notable del Zapatero íntimo es la visión que le llevó a la certeza de que sería presidente. Resulta que el primer atisbo lo tuvo en el lecho de muerte de su madre. ¿Qué mas vío esa mujer? Es un enigma.
Pues bien, mientras Zapatero desgranaba sus manías (el rotulador verde) y sus afecciones, Teresa viajaba al Níger con gran aparato mediático para retratar la solidaridad y la multiculturalidad del gobierno. Al partir, como diría Nino Bravo, al que tanto echamos de menos, se retrató con un empresario y sus tres mujeres. Ella no lo sabía, mas luego se declaró horrorizada, y pidió a la agencia Efe que no pasara la foto. En la imagen, luego vista por televisión, se ve al industrial orgulloso de su poder y de su lote femenino. Y en alguna pose parcial ses ve como Teresa abraza a las chicas con intimidad femenina.
El multiculturalismo tiene estas cosas. Tú vas con tus matrimonios homosexuales y ellos vienen con su poligamia. Y todo vale. Todo debe valer. ¿Por qué razón debería ser distinto, por qué motivo valdría más lo nuestro que lo suyo? Todo es relativo, todo es cultural, multicultural. Lo que no vale es sentirse horrorizado, porque lo mismo podría sentir el nigeriano empresario. Antes de saber lo de la poligamia, resulta que era un hombre próspero y cabal. Después es un sátrapa, un sátiro, un machista feroz.
En el próximo viaje, Teresa deberá saber muy bien a quién da la mano, qué cultura representa, que seres han matado sus manos, o qué intimidad defiende. Más que nada para evitarse horrores. O eso, o se queda en Moncloa y nos cuenta su intimidad.