ANGUITA, EL RESUCITADO
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Vuelve Anguita. Y viene dispuesto a resucitar Izquierda Unida o a enterrarla. Su diagnóstico es claro, no sé si certero. Está convencido de que los suyos se han equivocado de estrategia: han estado cerca del Psoe, de forma incondicional. Eso se paga en las urnas, eso tiene un precio. "No estoy en contra de la derecha por sistema, sino de las políticas que hace la derecha".
Viene Anguita desde el pasado, con una política, una dicción y una actuación de otro tiempo. La política ya no se hace así, le recuerdo. Y él sonríe, y pide coherencia, programa, y sobre todo austeridad, que el poder público no gaste pólvora del Rey a manos llenas. Compruebo que su discurso tiene gancho, que el público aplaude y hasta hay quien dejaría la abstención para volver a votar a este hombre infartado dos veces, que ha dejado su vida tranquila para meterse en la pelea de un avispero del que están escapando hasta los más fieles, mientras Llamazares intenta asegurar su nómina para los próximos cuatro años.
Anguita es un político raro, solitario, nada gregario. No le gusta cómo manejan los suyos la campaña por la República, no comparte la idea de recuperar el ritmo y la legitimidad de la segunda república. No lo tiene fácil. Su seguridad molestaba, y sin embargo vuelve con aquello tan suyo de "ya lo decía yo, y ha pasado. Que tenga suerte.