UN BUEN CLIENTE

Hoy veremos la escena desde el punto de vista sentimental. Los marineros llegan a Torrejón. Los recibe la vicepresidenta, o quizá el Presidente. Sí, apuesto por el presidente, amigo de estos fastos, como cuando Sarkozy nos trajo a las azafatas de aquel vuelo en el que unos franceses se iban a llevar a una tropa de niños para "liberarles" del Chad sin permiso de sus padres. Bien, haremos los honores a los secuestrados y liberados del Playa de Bakio. Hasta ahí la felicidad.
El problema viene después, para el resto de los marineros que no aspiran a ser liberados con honores para llegar a Torrejón y abrazar a los suyos. Hemos pagado algo más de un millón de dólares. Es verdad que el dólar está barato, pero es un pago considerable, que será utilizado para comprar armas, gepeeses, ordenadores, unos litros de güisqui, algo de droga de buena calidad, y unas cuantas baratijas, algún coche, y qué se yo.
A partir de ahora, España pasa a ser considerado país preferente y preferido, por su condición de buen pagador, y de mal gestor de la represalia. Francia machacó a los que osaron tomar como rehenes a sus turistas. Nosotros, en nombre de la paz universal, damos ejemplo, pagamos, agachamos la cabeza, y a otra cosa. A esperar el siguiente. Son las ventajas de ser un país irrelevante. NI somos capaces, ni hacemos lo posible por exigir a los organismos internacionales para que hagan el trabajo que nosotros ni podemos ni queremos