EN EL DÍA DEL LIBRO "LA TRAMA CIVIL DE ETA"
Hoy les pongo un libro sobre la mesa. Se titula "La trama civil de Eta". Es la investigación de una víctima del terrorismo: Daniel Porterol. Su padre, fiscal de Granada, fue asesinado por dos pistoleros en la puerta de su casa. Desde entonces, los hermanos Portero, Luis y Daniel, se han dedicado a trabajar contra Eta. Sus investigaciones han servido para sostener la acusación en unos cuantos sumarios clave para desarmar a la bestia. Cuando el Estado bajó las manos, en la primera legislatura de Zapatero, allí estaba la fundación Dignidad y Justicia para reclamar una acción judicial eficaz y ajustada a la ley. Daniel ha escrito un libro grande, impresncindible. Esta escrito con muchas horas de trabajo, con datos precisos. Demuestra que Eta es mucho más, y que ese mucho más, esa trama civil, es el corazón de la banda. Reproduzco aqui una entrevista con Daniel, meses antes de que saliera su libro, un encuentro en un Bilbao que seguía de fiesta en verano mientras la banda sembraba bombas.
DANIEL PORTERO. Pte de “Dignidad y Justicia”
Nació en Málaga en 1974. Con once
años se fueron a vivir a Canarias. Su padre, fiscal, fue trasladado a las islas.
Años después sería fiscal en Granada y
profesor de derecho penal en su facultad. Así hasta que la banda terrorista Eta
le asesinó una tarde en el portal de su
casa. La vida de Daniel Portero ha sido
itinerante. Lo primero que conoció del País Vasco fueron sus playas y el surf. La altura y la curva de las olas
de Sopelana atraía a surfistas de toda España. Es Ingeniero de Caminos, y
empresario por partida doble: de una ingeniería y de una consultora. Impulsó la
asociación Dignidad y Justicia, y la Fundación que lleva el nombre de su padre.
La cita es en Bilbao. De
madrugada, la banda ha puesto un coche bomba en el cuartel de la Guardia civil. Fuera, en
la calle, la fiesta sigue, y los prebostes de Batasuna defienden la vuelta al
terror. Un clima de impunidad. Portero emplea sus vacaciones en seguir la pista
del entorno etarra. Viene con un aspecto descuidado, imprescindible para pasar
desapercibido en los ambientes radicales, en las tabernas de Batasuna. Me
enseña fotos: ayuntamientos sin banderas, homenajes a los etarras en las
“txoznas” de Bilbao.
-¿Su conciencia del problema
comienza con el asesinato de su padre, el fiscal Luis Portero?
No, el interruptor que enciende
mi conciencia fue el secuestro y asesinato de Miguel Angel Blanco. Eso me hizo
involucrarme. Cuando asesinan a mi padre decidí que tenía conocimiento y
educación suficiente como para dedicar tiempo a la sociedad y contribuir a
terminar con esta barbarie.
-¿Y qué hizo?
Primero, con mis hermanos,
creamos la “Fundación Luis Portero. Para dar y sentir la vida”. Está dedicada a
fomentar la donación de órganos y a los cuidados paliativos.
-¿Por qué?
Es una forma de mantener vivo a
mi padre, su espíritu, su pasión por la vida y por el estudio. Cuando murió sus
órganos sirvieron para dar vida a otros.
-¿Cómo trabaja Dignidad y
justicia?
Nos dedicamos a investigar el
entorno terrorista y nos personamos en las causas judiciales como acusación
popular. El punto clave de Eta son sus apoyos, económicos, sociales,
judiciales, sus fuentes de financiación.
-¿Y en este tiempo qué han
descubierto?
Que a pesar de las medidas
judiciales, Batasuna sigue su actividad. En los últimos años, con el llamado
“proceso de paz” la fiscalía ha cambiado de criterio. Nosotros estamos ahí para
evitar la impunidad, para defender al estado.
-¿Por ejemplo?
El cambio de criterio de la
fiscalía en el caso Egunkaria. Ahora dicen que no ven delito. Los acusados
pueden pedir indemnizaciones millonarias por tener las rotativas y el negocio
parado. Podrían ingresar cientos, miles de millones. Con su trama, ahora con
ANV, Eta utiliza el dinero de las instituciones para matar.
-¿Hemos llegado al fondo de esas
tramas?
No. Hay zonas que nunca se han
tocado. Los dos grandes asuntos pendientes de investigación en las tramas de
Eta son el sindicato LAB y el entramado jurídico, los abogados. Algunos, como
Iruin, han sido consejeros de empresas ligadas a Eta, como Orain. No me explico
por qué nunca se ha investigado esa implicación.
-¿Llegará un día en que el
trabajo de la asociación dejará de tener sentido?
Cuando se termine con la red que
sostiene a Eta. Nuestro trabajo debería de ser complementario de los fiscales,
pero no lo es. En muchos casos el estado ha dejado de actuar contra la banda.
Yo lucho para que los sumarios contra Eta no se conviertan en humo.
-¿Dedica mucho tiempo a esto?
Todo el que puedo. Y es muy duro.
Anoche pasé por una “txozna” de Batasuna. Estaban en pleno homenaje a los
presos de la banda. Entre ellos, aparecieron
las fotos de los que mataron a mi padre. Y la gente aplaudía.
-¿Recuerda la primera vez que
vino por aquí? ¿Qué le llamó la atención?
La indiferencia. Veníamos a
surfear a la playa de Sopelana. Aldaya estaba secuestrado. Un grupo de personas
estaba en la plaza con el lazo azul. Le pregunté a un tendero por el asunto y
me respondió: “aquí no hablamos de política”. Me di cuenta de que nadie se
hacía responsable de esa injusticia, era como decir, al que le toque que se
aguante.