DE MAFIOSOS, COMUNISTAS, CORRUPTOS, E IGNORANTES

Cuando a la izquierda no le gusta el resultado de unas elecciones, lo deslegitima. Lo hicieron en España con Aznar, lo han hecho con Sarkozy en Francia, apoyados en su historia de amor con la corista, y ahora lo repiten, con notable éxito, con la victoria de Berlusconi. La prensa socialdemócrata ha publicado algunos análisis que sonrojan a cualquiera que conozca la historia y la política italianas. Para diarios como "El País", ha ganado un grupo de mafiosos. Así lo escribe Lluis Bassets. Hay un estilo de seudoperiodismo que consiste en decirnos lo que debemos hacer, en hacer pedagogía, en lugar de explicarnos por qué ocurren las cosas. Quizá por el temor a reconocer los fracasos de la socialdemocracia.
La victoria extraordinaria, arroladora, de Berlusconi, no es el producto de la locura colectiva italiana. Tampoco el de la desmotivación del voto italiano, como decía anoche en Onda Cero David Gistau. Ignora el columnista que en las elecciones italianas ha participado el 80% del electorado. El 80, una cifra desconocida en otros países "más motivados". La explicación de los cien diputados de ventaja que tiene la coalición Berlusconi-Bosi está en el gobierno Prodi y en las incapacidades de la izquierda para gobernar, para reformar, o para ofrecer soluciones a los problemas de los italianos. La experiencia del gobierno Prodi ha sido nefasta: un país con una presión fiscal apabullante, con una incapacidad para agilizar la administración y adelgazar la burocracia que rebela a los italianos, y con una clase política convertida en casta, que no es capaz de ponerse de acuerdo para aplicar la mínima política reformista.
Sí, quizá todos son una casta, y los italianos han elegido a un hombre que legisla primero en su propio interés, y que mantiene un conflicto permanente entre sus empresas y su posición institucional. Pero su primera medida como primer ministro será la supresión del Impuesto de Bienes Inmuebles, a parte de animar a los contribuyentes a defraudar al fisco. Su socio, Bosi, no es un secesionista, no se trata de un Arzallus. La Lega Nord es un movimiento fiscal que quiere que el dinero que genera el norte se quede en su tierra, y quiere dejar de pagar a una Roma corrupta e ineficaz. Italia ha elegido al hombre que promete desmantelar el estado, realidad en la que los italianos nunca terminaron de creer.
La desparición de la extrema izquierda (camuflada tras el nombre de Izquierda Arco Iris) es una de las grandes noticias de estas elecciones. Durante los últimos años se han opuesto a cualquier reforma, han dicho no a cualquier atisbo de modernidad. El italiano será el primer parlamento de occidente en el que no habrá ningún comunista, ningún adepto a esa vieja ideología. Y esa es una gran noticia.