LOS PECHOS DE MERKEL

Una nota de la cancillería alemana dice que el gobierno de Berlín está sorprendido del furor que ha causado esta foto. Mientras en España nos cuadrábamos ante la nueva ministra de defensa, los alemanes, y buena parte de los europeos, se echaban las manos a la cabeza por esta exhibición de poder. La de Chacón fue de otro estilo. Mandó ponerse firmes a la tropa, grito un "viva España" y un "viva el Rey" y la soldadesca obedeció. Ese tipo de poder, por insólito que haya sido, está asumido. Nadie se atreverá a cuestionarlo en voz alta. Por eso pienso que el ejercicio cosmético de Zapatero era la escenificación de algo que ya estaba asimilado antes de llegar. En realidad no había ningún riesgo en el nombramiento. No ha chirriado nada. Lo único que puede no funcionar es la capacidad de gestión de Chacón, pero para eso da igual que sea hombre o mujer. En la imagen de ayer en Defensa no había nada realmente novedoso. Era una imagen que faltaba en la colección de postales de los ultimos años, nada más. Se hizo la foto, y ahora habrá que ver qué resultado da el nombramiento.
Pero en lo de Merkel sí que hay un tabú roto. Las presidentas, cancilleras, y primeras ministras, tenían prohibida la seducción a través del escote. Las reinas también, e incluso las princesas. Pero el recato es más estricto en el caso del poder político ejecutivo: trajes chaqueta, ninguna concesión a la carne, bolsos de rebajas, tacón bajo, y aspecto de señorita Rotenmeier. Tanto es así que en esta foto Merkel exhibe un cuerpo desconocido, insospechado. Y en el furor que ha despertado la foto se adivina el éxito de la seducción y una censura aparejada a la eficacia del escote. Nos dejan verlas como mujeres con poder, pero no como mujeres, y yo me alegro de esta novedad y de que la señora tenga dos pechos rotundos, y los comparta con la humanidad. Sólo por eso, ya se justifica la construcción de una Ópera en Oslo.