ENTRE LA CONTINUIDAD Y EL BUDISMO ZEN

Hoy tendremos nuevo gobierno. El nuevo ejecutivo está entre la continuidad provocadora, y el budismo zen. A la primera categoría corresponden ministros como la de Fomento, Magdalena Álvarez, y el de Justicia, Fernández Bermejo. La primera sigue como si fuera un castigo por la tozudez con la que se ha pedido su dimisión. Pedir la renuncia de Álvarez no era más que un capricho de oposición y de nacionalistas. La señora merece seguir en su puesto, por su capacidad de gestión y por sus dotes de comunicación amable. Bermejo sigue más que nada por amortizar la reforma de su piso.
A la categoría del budismo zen corresponden al menos dos ministerios: el de la Igualdad, y el de Defensa. El primero será una oficina intervencionista, jacobina, enemiga de la libertad. La igualdad ya no es la vieja igualdad de todos ante la ley sino la igualdad aplicada desde el poder, impuesta, por encima de las desigualdades con que la naturaleza ha construido a cada uno. Lo de Defensa, pues que quieren que les diga, me parece algo que me recuerda a aquella película de "Recluta con niño". Zapatero ha puesto al frente de la defensa a una pacifista, lo cual lo dice todo sobre el concepto de defensa que tiene nuestro gobierno. Dicho lo cual, estoy seguro de que se van a entender, y habrá que esperar a sus obras para juzgar.
Dice Pepiño que este gobierno no es continuista. Vale, Pepe. Será que no tienes un buen concepto del anterior, porque de lo contrario no te habria molestado el adjetivo. Este es un gobierno que oscila entre lo macarra (Bermejo) y lo naif (la flamenca Bibiana)