VANIDAD DE ZAPATERO

Tedioso. La bondad pastueña de los políticos es tan falsa como aburrida. Algún comentarista de la radio vio en Zapatero un ser angelical, un pedazo de pan de Castilla encarnado en candidato, postulante a la presidencia del gobierno. La tarde, por tanto, tuvo momentos enternecedores, como esos en los que Rodríguez ofrecía su mano a Rajoy para que ambos hicieran una nueva escena del sofá, esta vez sin engaños, sin mentiras, sin cuernos al otro lado de la puerta, sin celadas, sin trampas. Y Rajoy asentía desde su escaño, incrédulo, pero satisfecho de que el candidato le reconociera algo que ni su propio partido parece dispuesto a otorgarle.
La idea de España de Zp es la de una "España decente". No es fácil ser decente cuando te falta el agua para la higiene. Uno de los significados de la palabrita tiene que ver con la limpieza. Los otros son "justa" y "honesta". Lo de justa es una broma, después de comprobar el estado de nuestra justicia. Lo de la honestidad no sé si lo dice por sus nefastas relaciones con Bush o por sus excelentes tratos con Castro, Chávez, y el Irán de Ahmadineyad. O quizá es que está empezando a plantear el boicó a los Juegos de Pekín.
O quizá se es honesto cuando se ofrece Navarra a la banda Eta después de la T4, o cuando se desprecia a las víctimas. O es posible que se tenga honestidad y decencia cuando se niega la crisis económica y luego se nos dice que será transitoria, como todo en la vida, todo es transitorio. El de ayer fue un Zapatero "vanitas". Estamos en la vida de paso, y las crisis económicas hay que verlas con distancia, incluso con desprecio. Y el que no lo haga, el que no se lo crea, es que no es decente, ni patriota.