ESPERANZA, SIN COMPLEJOS

Aguirre ha dado el primer paso. Ha sido una apertura clara y rotunda. Su discurso es una buena pieza de oratoria. Tiene autocrítica de partido, tiene emoción y tiene un proyecto. Recuerda a algunos grandes discursos de candidatura. Su "no me resigno" equivale a un lema político. Pero ¿qué valor tiene?
Aguirre abre el debate. en busca de una opinión pública dentro del partido, que sea capaz de reunir a 600 compromisarios. Si no lo consigue, no se presentará, pero si reúne los apoyos, y lo va a intentar, lo hará. Su discurso plantea una renovación, desde el orgullo de una derecha que se considera moderna, y que acepta incómoda los complejos.
Ahora es posible y deseable que alguien mueva las fichas del otro lado. Habrá reacción. Aguirre no está sola. Tiene detrás, además de algunos medios de comunicación, a muchos dirigentes de la clase empresarial, y a buena parte del partido. Ha sido prudente en el planteamiento, y a la vez abierta y leal. Ahora le toca esperar, mientras insiste en el discurso de este lunes. Recuerden: fue un siete de abril.