BERMEJO, LA RISA DE LA HIENA Y UN MINISTERIO, AUNQUE SEA DE MARINA

Hubiera quedado feo y de mal gusto, aunque muy propio del estilo zapateril, que el hombre que levanta los brazos hubiera sido nombrado de nuevo ministro con los funcionarios en huelga. Nadie sabe de qué ríe este hombre. Motivos no tiene. Ha tenido a sus empleados en paro durante más de dos meses, tiene un retraso en la justicia de más de un año.
Diez mil casos habrán prescrito para cuando lleguen a manos del juez, y los funcionarios no pagarán de su nómina el tiempo que no han trabajado. A usted, si se pone en huelga, le descuentan hasta la seguridad social. A estos, por dos meses, nada. Tan sólo han tenido que firmar el compromiso de trabajar un poco más, tampoco tanto, para cubrir los retrasos. ¿Harán jornada doble? Si usted no se lo cree yo tampoco.
La risa del ministro es tipo Camp David, como si hubiera logrado la paz entre Arafat y Rabin. No es el caso, y este hombre tiene más razones para llorar, por la desidia, que para reir. Aunque quizá lo importante, lo único importante, es que esa firma, cueste lo que cueste, le permite ser ministro. Aunque si no hubiera firmado, también lo sería.
Ahora, los sindicatos, para cubrir el expediente y hacer "como si.....", van a votar. Y dicen que la huelga no va a terminar hasta que voten. Les suben 190 euros al mes, y no les descuentan nada. Tomarán nota otros funcionarios, y comenzará la cadena de huelgas, verán, pero Bermejo será ministro, aunque sea de marina.