UN PAÍS SIN CORAJE, UNA NACIÓN ACOMPLEJADA

Esta es la hora crítica de Rajoy. De aquí al Congreso, el suelo se mueve bajo sus piés. Ha elegido un equipo que para algunos es un "equipillo" de chupatintas, oficinistas de aparato con menos fuste que un grupo de becarios. El comentario sobre el equipo no es justo. Se escucha en los terminales mediáticos de la derecha. También Zapatero era un chiquilicuatre incapaz de hacer discursos, sin habilidad para verbalizar una idea, titubeante, y rodeado por una banda de aficionados. Y ahí está. Es verdad que en España se pide muy poco para estar en la política, pero ahí está
Ese no es el problema de Rajoy. Su debilidad será siempre la legitimidad de estar donde está. Lo peor que le puede pasar es que nadie se presente como alternativa al Congreso de Junio. Si esa cita es un trámite arrastrará su anemia democrática durante cuatro años hasta la próxima derrota. ¿Es eso lo que quiere? Supongo que no. Y algo más: si Rajoy le va a vender a su partido que han perdido porque no han sido centristas y que tienen que ser moderados, suaves, indolentes ideológicos, apaga y vámonos. El Pp ha crecido porque ha sido fiel a su discurso y a sus señas de identidad. Y no ha ganado porque ha funcionado el miedo a la derecha, y porque en estos años no ha sido capaz de asumir un discurso netamente suyo, y ha dejado que los que le pasaban sangre en transfusiones fueran cuerpos ajenos al suyo.
El PP necesita que alguien se presente como alternativa. Es decir, necesita lo que falta tanto en este país, mires donde mires: coraje. Su ausencia es el gran defecto nacional.