LA PATRIA INMOBILIARIA

Antes de que el nuevo gobierno llegara, la crisis ya estaba ahí. El gobierno que viene es un calco del anterior. El caso es que el gobierno de la primera edición negó la crisis, y por tanto se negó a tomar medidas porque otra cosa hubiera sido antipatriota.
Ahora la patria ni se vende ni se construye. No hay obras, no se piden licencias, no se vende terreno, y las viviendas bajan de precio, y algunos ya están corriendo a los bancos para darles su piso a cambio de la cancelación de la deuda. Tanto hablar de la burbuja inmobiliaria, tanto decir que había que terminar con ese globo, y han conseguido pincharlo. Ahora tu vivienda vale menos y tu crédito vale más, y el paro se va a disparar, y el gobierno ni sabe ni contesta.
Ahora dirán que esto viene de fuera. No. Esta la hemos armado nosotros. Ya no tenemos ladrillo, hay unas cuantas cajas de ahorro pilladas hasta el mentón, no hemos conseguido un modelo de crecimiento diferente, no vamos a recolocar a los parados de la construcción. Esta es la realidad. Hasta ahora nos la han negado o le han echado la culpa a Bush, y muchos ignorantes, zoquetes y pusilánimes, han creido la milonga. Ahora toca lidiar, y esta crisis no es un cabestro.
Recuerdo la noche que, en el debate, Zapatero prometía dos millones de empleos. En el bar hubo carcajadas. Y luego le votaron.