CADENA PERPETUA O CASTRACIÓN QUÍMICA

Un hombre de mediana edad grita en la calle, ante la policía: "me cago en tos los muertos del que más manda en España". Tiene motivos. El autor confeso del rapto y muerte de Mariluz tenía condenas sin cumplir, acosos sin castigar, había enviado a la cárcel a un inocente y en su última operación antes de la niña de Huelva había acosado a una joven de Gijón. El juez, advertido del caso, le mandó a casa con la promesa de no delinquir "en los próximos cuatro años"
A veces los juzgados parecen el mundo de Disney. ¿No leen los jueces? Conocen la realidad que tratan. Recuerdo a Robert Hare, autor de "Sin conciencia", experto en psicópatas y creador del Ïndice Hare, para conocer el grado de psicopatía de un sujeto. Cito a Hare :“No puedo devolver la conciencia al que no la tiene, ni puedo conseguir que un individuo que no conoce la compasión sea compasivo, ni puedo conseguir que un cerebro que no conoce la empatía pueda situarse en el lugar de los demás”.
Esto es lo que hay. Dicho en otras palabras, este tipo de delincuentes no se rehabilitan jamás. O pasan el resto de su vida entre rejas o se les aplica la castración química, y son echados a la calle para que el contacto con el mundo les convierta en buenos samaritanos, que nos avisen de que están en el barrio. De lo contrario, el gesto de bajar a comprar una bolsa de patatas fritas a la esquina de la calle, será un riesgo mortal de terminar ahogada en una charca.